Sevilla FC goleado por el Levante UD deja a Matías Almeyda al borde de la destitución

Periodista Deportiva |

El 0-3 en el Ramón Sánchez-Pizjuán activa todas las alarmas institucionales y acelera las decisiones en Nervión

El golpe fue seco, doloroso y difícil de digerir. El Sevilla FC cayó con estrépito ante un Levante UD que llevaba tres meses sin ganar y que debutaba con Luis Castro en el banquillo. El 0-3 no solo hunde al equipo en la clasificación, sino que deja a Matías Almeyda en una situación límite. En el palco y en los despachos de Nervión ya no se habla de reacción deportiva, sino de viabilidad del proyecto.

La imagen del equipo fue la de un grupo nervioso, sin colmillo y superado mentalmente cuando el partido exigía templanza. El Ramón Sánchez-Pizjuán pasó del murmullo a la desconexión total. El sevillismo percibe que el rumbo está perdido y que el mensaje del entrenador ya no llega al vestuario.

El partido que sentencia el crédito de Almeyda en Nervión

El contexto lo era todo. Un rival directo, un estreno de entrenador enfrente y la obligación de sumar. Sin embargo, el plan de Matías Almeyda se desmoronó desde el inicio. El Levante UD presionó alto, robó metros y encontró espacios con facilidad. Aunque el Sevilla tuvo fases de dominio, todo fue estéril.

El gol de Iker Losada al filo del descanso fue un mazazo psicológico. En la segunda mitad, el equipo salió con más corazón que cabeza. Ryan sostuvo al Levante con intervenciones decisivas, mientras el Sevilla se volcaba sin orden. El 0-2 de Carlos Espí y el penalti fallado terminaron de quebrar cualquier atisbo de reacción. El 0-3 final de Carlos Álvarez fue la fotografía perfecta del colapso.

En este escenario, la figura de Almeyda queda expuesta. El equipo no transmite mecanismos claros, la presión es desordenada y el control emocional se pierde en cuanto el marcador se tuerce. Señales inequívocas de final de ciclo.

El efecto Luis Castro y la humillación comparativa

El contraste duele aún más en Nervión. Luis Castro, en su primer partido con el Levante UD, logró un equipo compacto, solidario y con colmillo. Sin grandes alardes, su planteamiento fue quirúrgico. Supo esperar, golpear y gestionar los tiempos del partido.

Que un rival en crisis, sin ganar desde octubre, asalte el Sánchez-Pizjuán con autoridad es un golpe institucional. En el fútbol, estas comparaciones pesan. Y mucho. Mientras uno estrena entrenador con éxito, el otro evidencia desgaste, confusión y falta de liderazgo desde el banquillo.

Decisión inminente: el Sevilla ya valora un relevo urgente

En los despachos del Sevilla FC la palabra destitución ya no es tabú. La clasificación aprieta, el calendario no concede tregua y la sensación de caída libre es evidente. Mantener a Matías Almeyda supone asumir un riesgo que la entidad, tal y como está, no parece dispuesta a correr.

El sevillismo exige un golpe de timón. La directiva sabe que cada jornada sin reacción agrava el problema. Tras el 0-3 ante el Levante, la continuidad del técnico argentino pende de un hilo muy fino. En Nervión, el reloj ya corre en su contra.