La directiva de Nervión analiza la rescisión del contrato del técnico argentino ante la imposibilidad de dirigir en un tramo crítico
El Sevilla FC estudia seriamente la destitución de Matías Almeyda tras confirmarse una sanción histórica de siete encuentros. Lo que comenzó como una apuesta por el carácter y la garra del «Pelado» se ha convertido en un problema de gestión insostenible para el club, que no puede permitirse tener a su máximo responsable fuera del banquillo durante casi dos meses de competición. En las últimas horas, los despachos del Ramón Sánchez-Pizjuán han echado humo: la dirección deportiva valora si la estabilidad del equipo requiere un relevo inmediato o si el proyecto puede sobrevivir con un técnico interino mientras Almeyda cumple su castigo en la grada.
El impacto de la sanción, sumado a la irregularidad de los resultados, ha dejado al entrenador argentino en una posición de extrema vulnerabilidad ante un consejo de administración que ya busca alternativas en el mercado.
El vacío de poder en el banquillo y la ruptura de la confianza
La sanción de siete partidos no es solo un golpe deportivo, sino que se percibe como una mancha reputacional que ha agotado la paciencia de los sectores más pragmáticos de la directiva sevillista. El club considera que la falta de control emocional de Almeyda ha perjudicado directamente los intereses de la entidad en un momento donde cada punto es vital para asegurar los objetivos europeos.
Esta ausencia prolongada de «mando directo» a pie de campo genera un escenario de incertidumbre que los capitanes y el cuerpo técnico ven con preocupación, debilitando el liderazgo de un entrenador que basaba gran parte de su éxito en la proximidad y el contacto constante con sus jugadores durante los 90 minutos.
Escenarios de salida y la sombra de un nuevo relevo en Nervión
La discusión sobre el despido gira ahora en torno a las cláusulas de rescisión y la viabilidad económica de un nuevo cambio de rumbo en mitad de la temporada. Si el Sevilla decide ejecutar el despido, el club buscaría un perfil con experiencia contrastada en LaLiga capaz de enderezar el rumbo sin el «ruido mediático» que ha rodeado a Almeyda desde su llegada.
El debate interno es total: por un lado, se defiende la continuidad por respeto al proyecto; por otro, crece la convicción de que mantener a un técnico sancionado durante siete jornadas es un lujo que el Sevilla, por exigencia y presupuesto, no se puede permitir. Las próximas 48 horas serán determinantes para conocer si el «Pelado» tendrá una última oportunidad o si su etapa en Nervión termina por la vía de urgencia.





