El extremo suizo acelera los plazos para ponerse a las órdenes de Matías Almeyda la próxima semana
El Sevilla FC comienza a ver la luz al final del túnel con uno de sus efectivos más determinantes. Rubén Vargas ha entrado oficialmente en la recta final de su recuperación tras más de un mes de ausencia, una noticia que el cuerpo técnico de Matías Almeyda recibe como agua de mayo. El internacional suizo, que cayó lesionado el pasado 12 de enero en el duelo frente al Celta al notar molestias en la musculatura posterior de su pierna izquierda, ha cumplido con rigor las cinco semanas de baja estimadas por los servicios médicos. Tras un plan de trabajo específico y silencioso, la previsión es que el futbolista inicie la transición al césped con el resto del grupo a partir de la próxima semana.
La vuelta de Vargas no solo supone recuperar desborde en la banda, sino también cerrar una etapa difícil para el jugador en el plano personal. Consciente de los sucesivos contratiempos musculares que han frenado su continuidad en Nervión, el suizo ha reforzado su preparación con un enfoque integral que incluye el aspecto mental. El objetivo del club es blindar al futbolista para evitar cualquier tipo de recaída, priorizando una consolidación física total antes de fijar una fecha definitiva para su reaparición competitiva. El Sevilla prefiere la cautela, pero sabe que recuperar la mejor versión de Vargas es vital para afrontar con garantías el tramo decisivo de la temporada.
Almeyda recupera su mayor arma de desequilibrio para el tramo final del curso
La ausencia de Vargas ha dejado al esquema de Almeyda huérfano de uno de los perfiles más eléctricos de la plantilla. Durante su baja, el técnico argentino ha tenido que buscar alternativas para mantener la profundidad del equipo, pero la capacidad de desequilibrio del suizo sigue siendo un recurso único en el actual vestuario sevillista. Su regreso progresivo a la dinámica de grupo permitirá al entrenador manejar más variantes ofensivas en un calendario que no da tregua. La consigna en la ciudad deportiva es clara: no hay prisas, pero la ilusión por volver a ver a Vargas encarando rivales es total entre la afición y sus compañeros.
A pesar de la expectación, los servicios médicos mantienen un control exhaustivo sobre las cargas de trabajo que recibirá el extremo en su vuelta al verde. El plan diseñado busca que el jugador recupere el tono competitivo sin saltarse ninguna etapa, garantizando que cuando vuelva a vestirse de corto lo haga para ser diferencial. Con el regreso de Vargas, el Sevilla recupera no solo a un titular, sino a un factor de intimidación para los rivales en la lucha por los objetivos ligueros. El «fichaje» de invierno más esperado por Matías Almeyda ya está casi listo para la batalla.





