El camero desembarca en la capital andaluza con intensa agenda. En paralelo, su grupo continúa a la caza de inversores.
Sergio Ramos aterrizó este jueves en Sevilla con un objetivo claro: acelerar la compra del club por parte de Five Eleven Capital, con el que lleva meses vinculado como figura central del proyecto. Su entorno asegura estar plenamente convencido de que la operación saldrá adelante.
Sin embargo, el periodo de exclusividad del fondo se acerca a su fin y los resultados de la due diligence marcarán el rumbo final. Ramos pretende reunirse con el CEO, Martín Ink, para coordinar la entrada de nuevos inversores y convencer a los accionistas de que un club en esta situación no puede mantener precios fuera de mercado.
Paralelamente, se exploran nuevas fórmulas de financiación para alcanzar el montante que reclaman los actuales dueños, un reto complicado por la deuda millonaria que ya mantiene el club con otros fondos. Aun así, el ex defensor del Madrid mantiene su apuesta con determinación.
La venta estancada entre deuda y un precio desorbitado
La venta del Sevilla sigue bloqueada por cuatro factores clave. Primero, el intermediario oficial, aliado con Goldman Sachs, mantiene una relación tensa con Julio Senn, asesor de Ramos, dificultando la negociación desde dentro.
Segundo, la deuda real del club, que los accionistas cifran en 85 millones de euros, podría ser mucho mayor según expertos, reduciendo de forma notable el valor de la operación.
El tercer obstáculo es el precio de las acciones: los dueños actuales piden 450 millones de euros por un club con números en rojo y flujo de caja limitado. Por último, el historial de ofertas fallidas evidencia la rigidez de la planta noble del Sánchez-Pizjuán, que en los últimos años ha rechazado operaciones.
El camero al frente y la Tercera Vía al acecho
Sergio Ramos mantiene la ventaja en las negociaciones gracias al acuerdo de intenciones previamente firmado, pero fuera del foco se mueven alternativas. La denominada Tercera Vía, liderada por Antonio Lappí y Federico Quintero, sigue vigilante cualquier grieta que pueda abrirse en la operación.
En Nervión, la calma aparenta estabilidad, pero el ambiente sigue en vilo. Varios aspirantes aguardan atentos, a la expectativa de si el proyecto encabezado por el camero consigue cerrar el círculo y tomar las riendas de un Sevilla con futuro incierto.




