Un penalti de Rubén Vargas rescata al Sevilla FC y corta la mala racha antes del parón internacional

El Sevilla FC venció a CA Osasuna en un partido agónico, con polémica en el VAR, un penalti decisivo y un estadio aliviado

Había nervios, había urgencia y había un ambiente cargado de necesidad en el Ramón Sánchez-Pizjuán. Tres derrotas seguidas habían enfriado el ánimo de la afición, que exigía una reacción inmediata. Y lo tuvo: el Sevilla FC ganó por la mínima, con sufrimiento y una dosis de polémica, pero ganó.

El partido empezó sin brillo y sin demasiada alegría. Tanto el Sevilla FC como CA Osasuna entraron al césped con un plan conservador, pocos riesgos y mucha vigilancia defensiva. No había ocasiones claras y el ritmo era espeso, con más pérdidas de balón que jugadas limpias. Era el tipo de partido donde el primero que cometiera un error iba a sufrir.

Eso casi le pasa al Sevilla. Osasuna aprovechó las dudas del conjunto local para empujar a base de balón parado, con centros insistentes que obligaron a la defensa a achicar agua. El público empezaba a incomodarse, y el equipo parecía atrapado en esa misma tensión. Cada pérdida en salida de balón era un suspiro en la grada.

La reacción sevillista llegó desde la intensidad, pero el primer tiempo dejó más dudas que certezas

Poco a poco, el Sevilla FC empezó a despertar. Primero con un disparo de Akor Adams que se desvió en un defensa, luego con un centro de Rubén Vargas al que el delantero no llegó por milímetros. La grada, muy exigente, pedía valentía. Y al menos la actitud cambió.

El problema era la precisión. El equipo de Nervión perdía balones fáciles, se aceleraba y encontraba pocas ventajas entre líneas. Aun así, el tramo final del primer tiempo fue suyo, con más empuje que calidad, pero con la sensación de que, si alguien marcaba, sería el Sevilla. No ocurrió. El descanso llegó con 0-0, con protestas al árbitro y un ambiente caliente.

El VAR entró en acción: penalti decisivo, gol de Rubén Vargas y un final agónico

Nada más volver del vestuario, el guion cambió. El Sevilla FC salió con una marcha más: presión más alta, ataques directos y un objetivo claro: gol. Juanlu Sánchez encontró a Akor Adams en una contra fantástica, y solo la parada brutal de Sergio Herrera evitó el 1-0. El estadio rugió. El equipo olió sangre.

En el córner siguiente llegó la jugada que marcó el partido. Centro desde la derecha, rechaces, piernas, brazos, empujones. El árbitro dijo “sigan”. Pero el VAR dijo lo contrario: penalti para el Sevilla. El estadio pidió a gritos a Rubén Vargas, y el suizo no falló. Disparo ajustado, gol y explosión de alivio en Nervión.

Ese tanto cambió el clima, pero no mató el partido. CA Osasuna reaccionó y rozó el empate con una ocasión clarísima: Raúl García quedó mano a mano frente a Odysseas Vlachodimos, que firmó la parada de la noche. Si el penalti dio los puntos, esa parada agarró la victoria con las dos manos.

Los minutos finales fueron un ejercicio colectivo de sufrimiento. El Sevilla FC reculó, defendió como pudo y guardó el resultado como un tesoro. Cuando el árbitro señaló el final, el Sánchez-Pizjuán estalló, no por felicidad, sino por alivio. El equipo necesitaba ganar, y lo hizo.

El parón internacional llega como un respiro. La clasificación sigue siendo incómoda, el juego necesita mejorar y la herida competitiva no está cerrada. Pero esta victoria vale más que tres puntos: frena la caída y da un balón de oxígeno a un equipo que no podía permitirse otra derrota.

Mairenis Gómez, licenciada en Arte y certificada por Google for Education, acumula más de 10 años de experiencia en información futbolística y de última hora dentro del entorno digital. Desde hace dos años forma parte de GOL Digital, donde se especializa en datos aplicados a la información del fútbol español.