El suizo, que sufrió cuatro lesiones desde que llegó a Nervión, deberá luchar desde atrás para hacerse un resquicio en el nuevo esquema del entrenador argentino.
El Sevilla vive entre sustos y alivios. Kike Salas sufrió una lesión leve en el gemelo derecho y está descartado para el choque ante el Barça. Por su parte, Azpilicueta se recupera tras retirarse con signos de dolor frente al Rayo y estará presente en el Camp Nou.
En el abanico de opciones, Almeyda recupera un efectivo clave, pero deberá buscarle un hueco en el once. Se trata de Rubén Vargas. El extremo, que viene de superar una lesión en el bíceps femoral izquierdo, fue uno de los descartes en el último partido.
Ahora, el helvético está listo para regresar. El problema es que, con el actual esquema, el Pelado deberá rearmar el puzle para encontrarle un sitio al ex futbolista del Augsburgo. El próximo duelo es nada menos que ante el líder, por lo que el técnico no quiere tocar muchas piezas.
El sacrificado del 5-3-2
El buen rendimiento del esquema de Almeyda ha devuelto estabilidad al equipo, pero también ha dejado a Vargas sin un encaje natural. Con Juanlu ocupando el carril derecho y Azpilicueta cubriéndole la espalda, introducir al extremo obligaría a sacrificar uno de los cuatro centrales.
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Las alternativas existen, pero ninguna resulta del todo convincente. Ubicar a Vargas como segunda punta exigiría sacar del once a Alexis o a Maupay, piezas con peso en la rotación. Otra vía sería adelantar a Oso por el carril y liberar al atacante para moverse cerca de Akor.
El propio jugador también frenó su reaparición. Según explicó Almeyda, Vargas no se sentía con la confianza necesaria para decir presente en el partido ante el Rayo, por eso su regreso se retrasó. El propio ex técnico de River admitió que Vargas le “da un clic” al equipo.
Un equipo en plena metamorfosis
No hay una revolución táctica en el Sevilla de Almeyda, sino un cambio de acento. El equipo ha virado hacia un fútbol más prudente, con mayor gusto por el orden y menos exposición innecesaria. Paradójicamente, el conjunto nervionense sigue entre los ocho más goleadores de LaLiga con 35 tantos.
Tras el 1-1 ante el Rayo, encadena cinco jornadas sin perder, algo que no lograba desde abril de 2024. En la primera vuelta el Sevilla apenas firmó dos empates y acumuló 11 derrotas, una de las cifras más altas del campeonato.
Ahora el panorama es opuesto: en la segunda vuelta suma cinco igualadas en ocho partidos y solo cayó una vez, en Mallorca (4-1). Esa carrera es la que busca ganar Almeyda, la del pragmatismo.





