En menos de un mes, el flamante presidente ejecutivo encabezó la búsqueda de efectivos para reforzar al elenco de Borja Jiménez en el tramo final del torneo.
A mediados de diciembre, José Riestra anunció su desembarco en Gijón para encarar su segunda etapa en Mareo. Uno de los hombres fuertes de Orlegi Sports regresó a Asturias con la misión de fortalecer a un equipo que tiene hambre de playoffs y todavía sueña con el ascenso.
En ese contexto, el mexicano reestructuró la plantilla bajo el lema “entradas por salidas”. De esta manera, la dirección deportiva del Sporting, cuestionada en otros mercados por sus dificultades para ser certero en sus objetivos, ha conseguido sus grandes propósitos.
Tres necesidades, tres soluciones
El primer reclamo de Borja Jiménez a la parcela deportiva fue un lateral izquierdo. Allí apareció el mercado de agentes libres, donde fue seleccionado Brian Oliván. El catalán, de última aventura en el Espanyol, ya está asentado como titular rojiblanco.
En la fase ofensiva, hacía falta competencia para Juan Otero. El colombiano es la gran figura del equipo con siete goles y ocho asistencias en 21 partidos. Ahora, se le sumó el uruguayo Andrés Ferrari. El Toro, campeón mundial Sub-20 con los charrúas, llegó cedido del Sint-Truidense de Bélgica.
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El fichaje más complejo y que más atención requirió fue el del zaguero. El apuntado fue Andrés Cuenca, producto de La Masía. El central de 18 años, ya vendido al Como, llega con ficha de filial, pero será parte del primer equipo. Jugará cedido hasta el final de la temporada.
Las salidas, también OK
En un movimiento estratégico, en El Molinón se sacaron de encima tres fichas de jugadores que no contaban: el ecuatoriano Jordy Caicedo, el colombiano Óscar Cortés (Huracán de Argentina) y el francés Yann Kembo (UD Ibiza).
A la vez, se logró mantener el núcleo de un grupo sobre el que hay depositadas grandes esperanzas. «No solo creo en pelear el ascenso, estoy convencido de ello», llegó a proclamar José Riestra.
El tapado para fortalecer la cantera
El Sporting mueve ficha con criterio y apuesta por Mario Bustos, un ‘9’ en plena fase de cocción que llega traspasado desde el Villarreal para crecer en Mareo. Espigado, móvil y con margen evidente. En Gijón entienden que, lejos de los focos de Castellón, Bustos puede encontrar el contexto ideal para madurar.





