El técnico del Real Sporting afronta un examen exigente ante SD Eibar gestionando bajas, dudas físicas y la posible llamada a un juvenil para reforzar rotaciones sin desestabilizar el plan general
El contexto del Real Sporting sigue siendo emocionalmente ruidoso después del último tropiezo, pero Borja Jiménez mantiene la voz serena, tres frases medidas y una convicción clara. El entrenador insiste en que un mal día no puede desviar un proyecto que se analiza con la lógica de la pirámide invertida: primero el problema, luego sus causas y finalmente cómo corregirlo. Sabe que ante SD Eibar solo valdrá una versión más precisa, más rápida y más sólida.
El técnico admitió que el análisis interno fue duro, porque el equipo no estuvo cómodo. Recordó que el duelo pudo cambiar si llegaba el 0-2, pero asumió que para competir en Segunda necesitan su versión más reconocible. El mensaje, firme y calmado, busca bajar pulsaciones en un entorno que mira cada semana como si fuera un juicio final.
Las bajas obligan a mover piezas con prudencia mientras se valora citar a un juvenil si las cargas no se resienten
Borja explicó que la opción de llamar a Carlos Hernández o Álex Diego depende de cómo evolucione el grupo y, sobre todo, de cómo responda Pablo García. El lateral acarrea molestias en el pubis desde pretemporada, ha jugado infiltrado y sigue en una fase delicada que obliga a medir su participación día a día. La posibilidad de incluir un juvenil está sobre la mesa, pero no es automática.
El técnico también detalló que la situación física de Otero marcará su regreso, siempre condicionado a cómo tolere la carga progresiva. Y, lejos de los análisis simplistas, Borja fue muy claro: los cambios no son una obligación ni una respuesta al fondo de armario, sino una herramienta táctica. Si el plan funciona, no toca nada; si no, interviene.
El caso Cortés y una gestión táctica para proteger al jugador
La situación de Cortés ejemplifica ese equilibrio. Su club esperaba más minutos, pero Borja defendió su gestión: fue titular para aportar velocidad, pero lo sustituyó al descanso para evitar desgastes defensivos y reforzar la banda con Pablo García, más habituado al rol. Cree que el extremo aún puede ganar peso si mantiene el trabajo diario.
El técnico también explicó que la decisión sobre Nico Riestra se tomó de forma consensuada con el club, buscando siempre lo mejor para el futbolista. Trabaja con el primer equipo, pero su participación se ajustará a su evolución.

Un rival incómodo, un cruce copero molesto y la necesidad de respuestas en un calendario que aprieta sin compasión
SD Eibar no engaña a nadie. Borja lo definió como un rival intenso, trabajado, con talento y dos puntas peligrosas. En Segunda la igualdad es máxima y los detalles deciden, por lo que el técnico anticipa un partido muy parecido a los primeros del año en casa: presión alta, duelos individuales, ritmo muy alto y abundancia de centros laterales.
El entrenador también mostró su disgusto por el cruce copero ante el Mirandés fuera de casa: cuatro horas de viaje, vuelta de madrugada y poco margen de recuperación. Lo considera un desgaste añadido en un tramo en el que el equipo necesita estar fresco.
Gaspar será duda hasta última hora, mientras que la posición de Gelabert en el último partido, según Borja, no funcionó por la falta de fluidez y la presión hombre a hombre del rival, no por la ubicación del jugador.




