Con la ambición del ascenso, el Sporting comienza el 2026 a ritmo frenético en los despachos.
Antes de fichar, el Sporting necesita soltar lastre. Es la consigna que se repite en Mareo como un mantra de invierno. La dirección deportiva entiende que no hay margen para sumar sin restar, y que el salto competitivo pasa por liberar salario y espacio en ataque.
Caicedo, Kembo y Cortés aparecen subrayados en rojo en la hoja de ruta. Ninguno ha terminado de encajar en el plan de Borja Jiménez y su continuidad no garantiza ese punto de colmillo que hoy le falta al equipo.
El Sporting gobierna muchos partidos, pero no siempre los cobra. Ahí es donde enero se convierte en juez y parte de la temporada. Un refuerzo ofensivo diferencial puede cambiar el relato de un curso que apunta a Primera.
Llegó Oliván y reestructura la defensa
La llegada de Brian Oliván de última aventura en el Espanyol no es un simple refuerzo de fondo de armario. Es una pieza que altera el tablero y empuja movimientos colaterales. Su fichaje señala directamente a Kembo y obliga a repensar la estructura defensiva.
Borja Jiménez ya dejó pistas en el césped. En los primeros entrenamientos del año, sin el francés y con el catalán alternando en el lateral, Diego Sánchez volvió a mirar al centro de la zaga. Todo un mensaje para lo que se viene en el segundo tramo de la temporada.
El trabajo en Mareo también dejó otra lectura: Cortés sigue en observación. Su presencia intermitente y el interés del mercado abren la puerta a una salida que sí exigiría reemplazo. Ahí, a diferencia del lateral, no hay red.

Guardián para rato y los observados de reojo
Sin ruido ni titulares huecos, el Sporting ha asegurado una pieza capital. Rubén Yáñez seguirá siendo el faro bajo palos, capitán sin estridencias y líder desde la serenidad. Su continuidad es una victoria silenciosa del club: ordena, manda y sostiene al equipo cuando la categoría aprieta.
También hay noticias que se escriben desde la resiliencia. Eric Curbelo ha vuelto a ser él tras dejar atrás el calvario físico, firmando un tramo final de año de alto nivel. Central fiable, competitivo y con jerarquía, su presente invita a pensar que retenerlo sería tan estratégico como proteger la calma que transmite Yáñez.
La ilusión desborda El Molinón
Mientras tanto, el equipo vuelve al ruedo sin perder el pulso competitivo. Diciembre fue impecable (cuatro triunfos consecutivos) y el vestuario quiere prolongar la racha. El duelo ante el Málaga del próximo domingo en casa reaparece como el punto de partida de un año con la ilusión de un regreso a la élite.





