El extremo hispano-belga es una de las sensaciones en la categoría de plata. En Primera ya lo observan de cerca y preparan un golpe para el próximo verano.
El Espanyol vuelve a poner sus ojos en Jonathan Dubasin, un futbolista que combina desborde, gol y una presión asfixiante. En apenas doce jornadas, el atacante del Sporting firmó seis tantos y dos asistencias, además de un gol decisivo en la Copa del Rey ante el Caudal de Mieres.
El atacante de 25 años no es un delantero centro clásico, pero figura en el top de los máximos artilleros de LaLiga Hypermotion.
El interés perico no es nuevo. Ya en verano tantearon su incorporación, aunque el Sporting se movió rápido para ejercer la opción de compra al Basilea suizo y blindarlo en El Molinón.
Dubasin tiene contrato en vigor hasta 2028. El club gijonés solo abonó una parte del traspaso, mientras el Basilea conserva un pequeño porcentaje de una futura venta. En cualquier caso, el próximo verano podría ser el momento ideal para negociar.
La estrella del ascenso
Nacido en La Seu d’Urgell, Jonathan Dubasin lleva en su ADN la mezcla de raíces catalanas y belgas. Forjado en distintas canteras del fútbol formativo, eligió representar a Bélgica en sus categorías inferiores.
En los vestuarios le apodan “El Pingüino”, un sobrenombre que arrastra desde niño y que contrasta con su estilo eléctrico, su verticalidad y ese instinto felino para irrumpir en el área desde la segunda línea.
Su carrera dio un salto en el Albacete, donde se destapó con diez goles en Segunda División. Luego brilló en el Oviedo, pero fue su fichaje por el eterno rival lo que agitó el verano.

El sueño de Primera sigue vigente
Pese al traspié en los últimos dos partidos (empate ante UD Las Palmas y derrota frente a Mirandés), el Sporting sigue a tiro de los playoffs en LaLiga Hypermotion. El equipo asturiano marcha noveno con 19 puntos y se mantiene a dos puntos del Cádiz, el último en ingresar a las eliminatorias por el ascenso.
La última vez del rojiblanco en la élite fue en la temporada 2016/17. Con Abelardo primero y luego sustituído por Rubí a mitad de la campaña, el equipo no pudo levantar cabeza y terminó decimoctavo, consumando el descenso.




