El crecimiento de André Almeida sostiene el nuevo plan de Carlos Corberán y devuelve equilibrio al Valencia CF
El Valencia CF salió de Vallecas con un empate gris, pero también con la certeza de que su centro del campo tiene un nuevo dueño. André Almeida encadenó su tercera titularidad consecutiva en LaLiga, completó los noventa minutos por primera vez en diez meses y confirmó la apuesta de Carlos Corberán, que ha encontrado en él una pieza que altera ritmos y organiza el juego en un momento clave de la temporada. El equipo suma cinco puntos de los últimos nueve y encara una cita decisiva ante el Sevilla FC con un plan más estable.
Corberán decidió reforzar la medular para ganar control y claridad. Almeida respondió con una actuación sobria en un encuentro en el que el Rayo Vallecano exigió mucha precisión entre líneas. El portugués mantuvo el tipo incluso cuando el rendimiento colectivo se redujo. Sus números lo explican: un 93 por ciento de acierto en el pase y una lectura constante de las zonas donde el equipo necesitaba apoyos. Esa serenidad en la circulación ha cambiado la forma en la que el Valencia progresa.
El técnico entiende que Almeida interpreta mejor el ritmo que Javi Guerra y Pepelu, que comenzaron la temporada un paso por delante. La presencia del portugués mejora la salida, conecta con los atacantes y reduce pérdidas en sectores sensibles. Su progresión es un síntoma claro de que el equipo ha encontrado una estructura que respira con más calma.
La transformación competitiva de André Almeida explica su peso creciente en el proyecto che
El portugués comenzó el curso en segundo plano. De los nueve primeros partidos de Liga solo participó en tres y uno como titular, aquel encuentro ante el Real Oviedo que terminó con silbidos en Mestalla. Ese contexto alimentó rumores sobre una posible salida en enero, más aún después de haber rechazado ofertas veraniegas, incluida alguna procedente de Turquía. Sin embargo, la confianza de Corberán cambió por completo su escenario.
Almeida ha jugado cinco encuentros consecutivos, tres como titular, sumando ya 413 minutos entre Liga y Copa. La última vez que completó un partido de Liga fue en febrero ante el Celta de Vigo, un detalle simbólico que marca el punto exacto donde comienza su recuperación emocional. Su renovación hasta 2029, firmada en septiembre, parecía adelantarse a un proyecto en el que todavía no encajaba. Hoy, en cambio, es un componente esencial para sostener los partidos y dar continuidad a un equipo que necesitaba pausa y sentido.

La importancia de su continuidad
Tener a Almeida a este nivel permite al Valencia controlar tramos que antes se le escapaban. Su lectura, su capacidad para unir líneas y su crecimiento defensivo generan un contexto más competitivo. Con él en el campo, el equipo tiene más opciones de dominar y menos de sufrir repliegues prolongados. Corberán ha encontrado un mediocentro que interpreta lo que pide cada jugada y que ofrece estabilidad incluso en encuentros poco brillantes como el de Vallecas.
El portugués ha convertido una etapa llena de dudas en una oportunidad para consolidarse. Hoy es un jugador con peso, con autoridad y con un rol que seguirá creciendo si mantiene este nivel. El Valencia se apoya en él para construir un plan más fiable en un tramo decisivo del curso.





