Batacazo en Mestalla: El Celta remonta ante un Valencia que se complica la vida (2-3)

Periodista Deportiva |

El conjunto de Claudio Giráldez le da la vuelta al marcador en una segunda parte fatídica para los de Baraja, que siguen sin alejarse del peligro.

Duro revés para el Valencia CF en este domingo de Resurrección. Lo que parecía una tarde de alegría en Mestalla acabó en una decepción absoluta tras caer por 2-3 ante un Celta de Vigo que supo aprovechar los errores locales. El equipo de Baraja comenzó con buen pie y mucha intensidad, adelantándose pronto en el marcador, pero se desinfló por completo tras el descanso, permitiendo que los gallegos remontaran en apenas unos minutos de desconexión total.

La historia empezó de cara para los Ché. A los 11 minutos, Guido Rodríguez rompió una sequía de dos años sin marcar al cazar un balón dividido en la frontal del área. Su disparo, ajustado a la cepa del palo derecho de Ionut Radu, hacía presagiar una tarde tranquila para la afición valencianista. Sin embargo, el equipo no supo cerrar el partido y el Celta, con un juego de posición muy fluido, empezó a ganar terreno ante la falta de contundencia en las vigilancias defensivas de los locales.

Diez minutos de pesadilla condenan al Valencia

El inicio del segundo tiempo fue un auténtico calvario para el Valencia. En una ráfaga de fútbol ofensivo, el Celta le dio la vuelta a la tortilla. Primero fue Ilaix Moriba quien, tras un rechace de Dimitrievski a disparo de Jutglà, empujó el balón al fondo de la red para poner las tablas. Casi sin tiempo para reaccionar, un centro atrás de Swedberg encontró a Fer López, que mandó un zurdazo al ángulo superior izquierdo haciendo inútil la estirada del portero local. Era el 1-2 y Mestalla empezaba a impacientarse con la fragilidad de su equipo en las transiciones.

La sentencia llegó a diez minutos del final por mediación de Williot Swedberg, que puso el broche de oro a su gran actuación personal. Aunque el Valencia intentó volcarse al ataque en los instantes finales, la falta de claridad y el nerviosismo impidieron que los puntos se quedaran en casa. Con este resultado, el Celta se afianza en la sexta plaza, mientras que el Valencia se queda con las manos vacías, incapaz de despegarse de la zona caliente de la tabla y dejando una sensación de fragilidad preocupante ante un rival que le ganó la partida por puro talento y efectividad.