El entrenador blanquinegro se encuentra en un punto límite. El vestuario lo apoya mientras Mestalla lo señala.
Valencia CF vivió una noche de resignación. El Real Madrid, sin brillo y con más oficio que inspiración bajo el mando de Álvaro Arbeloa, acabó sacando petróleo. Los goles de Álvaro Carreras y Kylian Mbappé en la segunda parte inclinaron la balanza y dejaron a los locales al borde del abismo.
El conjunto che vive al filo del descenso, con una ventaja mínima sobre el Rayo Vallecano, que además guarda un partido en la recámara. Hubo empeño, intensidad y orgullo, pero muy poca amenaza real. Courtois fue casi un espectador de lujo, sin necesidad siquiera de ensuciar la camiseta.
La grada, en cambio, sí habló alto y sin tapujos. Carlos Corberán se llevó el foco de la protesta, con cánticos de “dimisión” que retumbaron por encima del ruido habitual contra la directiva. El técnico de Cheste eligió un esquema conservador (5-4-1) al igual que contra el Barça, y nuevamente se quedó con las manos vacías.
Mestalla arde mientras el club se atrinchera
El club ha levantado un muro frente al ruido exterior. Ron Gourlay sostiene a Corberán y apela al efecto reparador del mercado invernal como último flotador. Para la afición, el veredicto parece dictado: el desplome físico y anímico ante el Madrid terminó de consumir la paciencia del valencianismo.
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El técnico se aferra al discurso de la resistencia y asegura tener energía para revertir la dinámica: “Entiendo las críticas”. El calendario aprieta como un cepo. Levante y Villarreal marcarán el rumbo inmediato. O se da un giro inmediato o el proyecto se precipita hacia el abismo clasificatorio.
Las esquirlas llegaron al vestuario
El seno interno ya no es un bloque compacto, y eso se nota. Los capitanes y referentes optaron por blindar al entrenador de cara al exterior, mientras desde el segundo escalón asoma el malestar por la pobreza de recursos tácticos y los habituales bajones tras el descanso.
«El míster se está dejando la vida. Tenemos que mejorar la concentración», deslizó Danjuma tras la derrota. El atacante neerlandés tampoco está pasando su mejor momento.
El descenso empieza a ser un escenario real en Mestalla y la reacción debe ser inmediata. Si el Rayo gana su pendiente ante el Oviedo, puede echar al Valencia a la zona roja.





