Diego López se rompe y vacía el ataque del Valencia

Periodista Deportivo |

El extremo sufre un esguince del ligamento lateral interno de la rodilla izquierda y es baja para el duelo contra el Villarreal.

No hay semana tranquila en Paterna. Tras el subidón que significó el triunfo en el derbi, llegaron las malas noticias. El parte médico del Valencia CF confirmó que Diego López sufrió un esguince en el ligamento lateral interno de la rodilla izquierda. Será baja segura para el partido en la Cerámica.

La lesión se produjo como consecuencia de una mala torsión en el entrenamiento previo ante el Levante UD. Las pruebas realizadas descartan daños mayores en la articulación, un alivio dentro del contratiempo para el atacante asturiano.

Aunque ha perdido peso en el once en los últimos meses, sus tres tantos en LaLiga y sus 22 apariciones evidencian que el canterano sigue siendo una pieza útil para Corberán en un tramo de campeonato donde cada recurso cuenta. En especial, para un equipo que pelea por no descender.

Sin forzar pese a las exigencias

En Paterna se impone el principio de “riesgo cero” pese a la necesidad de sumar puntos con urgencia. Los médicos no contemplan atajos: forzar un ligamento lateral interno tocado podría abrir la puerta a problemas mayores. Su ausencia podría rondar entre las tres y seis semanas.

La baja del Guajín se suma al delicado panorama en la enfermería del blanquinegro. Sin Diakhaby, Foulquier ni Danjuma, Corberán trabaja con el alambre táctico cada fin de semana. El posible regreso de Thierry Correia ante el Villarreal asoma como el único rayo de luz en un once condicionado.

Mantener la mordiente sin romper el bloque

Sustituir a Diego López no es cambiar una pieza; es rehacer el engranaje. Su trabajo sin balón y su presión tras pérdida daban sostén a un equipo que ahora debe elegir entre la pausa técnica de Dani Raba o la chispa de Santamaría, mientras Sadiq y Ramazani encajan a base de goles.

Corberán pierde un comodín táctico (4 goles en 23 partidos) que le permitía mutar el sistema sobre la marcha, y el desafío será conservar la amenaza arriba sin deshilacharse en el repliegue.

Corberán empieza a ver la luz

El Valencia encontró en el banquillo la llave que no aparecía sobre el césped. El entrenador de Cheste agitó el partido con decisión y el equipo respondió con más control, verticalidad y presencia en área rival en el derbi.

Guido aportó pausa y jerarquía, Javi Guerra rompió líneas con potencia y Sadiq devolvió intimidación al ataque. La reacción no fue casualidad, sino consecuencia de una lectura acertada en el momento crítico. Esta vez, la pizarra sí marcó diferencias.