El caso Dimitrievski explotó en Mestalla. El portero mostró su descontento por el rol en el equipo y ya mira con ansias el mercado de invierno.
Stole Dimitrievski lanzó la bomba desde Macedonia. Sin embargo, el malestar del guardameta viene de lejos, desde el arranque de la temporada 2024/25, cuando su rol en el Valencia CF comenzó a generar tensiones y especulaciones sobre un posible movimiento en el mercado invernal.
Dimitrievski afronta su segunda temporada en Mestalla como suplente, a pesar de haber llegado para reemplazar a Mamardashvili, quien finalmente permaneció cedido una campaña más.
El conflicto contractual ofrecía una salida relativamente fácil, gracias a una cláusula que le permitía marcharse por una cifra asequible aquel verano si el georgiano no se iba. Pese a ello, Dimitrievski decidió quedarse, asumir el rol de segundo portero y esperar pacientemente su oportunidad.
Agirrezabala, la gota que colmó el vaso
La temporada 2024/25 cerró con Mamardashvili rumbo al Liverpool, dejando la portería libre para Dimitrievski. Sin embargo, la llegada de Carlos Corberán a mitad del curso cambió por completo las reglas del juego, dejando al meta nuevamente en una posición incómoda.
El técnico apostó desde el primer momento por Julen Agirrezabala, cedido por el Athletic, como su portero de confianza. Así, por segundo año consecutivo, Stole se vio relegado a un rol secundario.
En una entrevista en su país, el ex Rayo no ocultó su frustración: “Ya no hay competencia en esa posición. Tiene que jugar sí o sí (Julen). Aunque yo juegue bien o mal, iba a estar fuera. Si no, el club tendría que pagar penalizaciones”. La frase cayó como dinamita en Paterna.

Corberán lo privó del bonus
Con la partida de Mamardashvili consumada, Dimitrievski confiaba en disputar al menos la última jornada ante el Real Betis, con el equipo sin nada en juego, pero con un bonus en las puertas para el macedonio. Sin embargo, Corberán decidió mantener al georgiano
La decisión tuvo consecuencias económicas y deportivas: Stole se quedó a las puertas de un extra de 300.000 euros que cobraba al alcanzar diez partidos, habiendo disputado hasta entonces nueve.
Crónica de una salida anunciada
Con este panorama y la relación prácticamente rota entre el futbolista y el entrenador, todo indica que la salida en invierno será el camino más razonable. El cancerbero de 31 años tiene contrato hasta junio de 2026.
El principal motivo del uno para salir es acabar la temporada con minutos que le garanticen su mejor nivel con Macedonia, que tiene muchas opciones de clasificarse para el Mundial.




