El macedonio fue impecable ante el Osasuna y Corberán no debería tener dudas sobre quién ocupa la portería de aquí en adelante
Hay partidos que resuelven preguntas que llevaban semanas abiertas. El de Dimitrievski ante Osasuna fue uno de ellos. El portero macedonio ofreció una actuación de una solidez tan evidente que el debate sobre la titularidad en el Valencia debería quedar cerrado desde este momento.
Una actuación para quitarse el sombrero
Todo lo que llegó a su área lo detuvo. Con autoridad, con presencia y con ese punto de veteranía que marca la diferencia en los partidos en los que te juegas algo importante. Dimitrievski no solo paró lo que tenía que parar, sino que transmitió en todo momento la sensación de que el arco estaba en buenas manos.
El momento más llamativo llegó en la acción en la que Sergio Herrera le empujó dentro de la portería. Cualquier otro portero habría acabado dentro con el balón. Él fue capaz de escupirlo fuera antes de cruzar la línea. Ese tipo de reacción no es casualidad. Es oficio y es calidad.
Corberán no debería tener dudas
Cuando te juegas la vida en un partido, necesitas al portero que más te da. Y Dimitrievski lo ha dejado claro: es ese portero. Además, el club ya lo tiene. No hay que buscarlo ni negociar nada. Está ahí, ha demostrado que está a la altura y ha ganado la titularidad con una actuación que no admite réplica.
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Agirrezabala tendrá que esperar desde el banquillo. No es una cuestión de jerarquía ni de nombre, es una cuestión de lo que ha pasado dentro del campo. Y lo que ha pasado habla muy claro a favor del macedonio.
Para Corberán, la decisión debería estar tomada. Dimitrievski es el portero titular del Valencia. Sin debate.





