El pivote argentino no se salvó del infierno en Mestalla tras la eliminación copera. Noche para el olvido del Valencia CF.
El estreno de Guido Rodríguez con el Valencia no fue ni mucho menos el soñado. Entró por los calambres de Ugrinic y apenas pudo disputar diez minutos que dejaron un regusto amargo en un Mestalla que se transformó en una hoguera tras el gol de Iñaki Williams.
La frustración se hizo sentir en la grada y en el campo. El ex Betis tuvo que enfrentarse a los primeros silbidos y a los cánticos de “jugadores mercenarios”, un recibimiento duro que reflejó el descontento de una afición que veía cómo se escapaban las opciones de alcanzar las semifinales.
El equipo de Corberán, que parecía bien plantado ante un Athletic muy condicionado por la enfermería, no supo proteger el 1-0 y, en un abrir y cerrar de ojos, la visita le dio la vuelta el marcador. Otra decepción para el blanquinegro y las 40.000 almas que se congregaron en Mestalla.
Condicionado y en un escenario infernal
La noche no fue propicia para Guido Rodríguez, que debutaba en un partido de alta tensión. No por su nivel, sino por un virus estomacal que ya le había impedido jugar contra el Betis y que mermó su rendimiento. El albiceleste no logró mostrarse acertado; su estreno se convirtió en un trago amargo.
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Para colmo, a la salida, el autobús del equipo se encontró con la furia de la afición. Mestalla, una caldera a punto de estallar, no dudó en señalar a jugadores y entrenador como responsables de la debacle, con cánticos que resonaron sin piedad y alcanzaron a toda la plantilla, sin distinción.
Javi Guerra, otra víctima
El virus que golpeó a Guido también afectó a Javi Guerra, que se perdió el partido por fiebre y vómitos durante la víspera. Esta eventualidad dejó a Corberán sin un par de piezas importantes, incrementando la sensación de impotencia de un Valencia que volvió a pagar caro sus errores.
Y ahora llega el Real Madrid…
Tras el desastre copero, el conjunto che recibirá este domingo al Madrid. Los merengues llegan en un contexto similar al del Valencia, con un entrenador bajo la lupa y el descontento de su afición. En este contexto, las estadísticas juegan a favor de los locales.
Mestalla se ha convertido en un territorio áspero para los blancos, que en los últimos once años solo han logrado imponerse allí en tres ocasiones, con cinco triunfos locales y tres empates que refuerzan la sensación de fortín.





