El triunfo en el derbi reactivó la ilusión valencianista. La subida de algunos rendimientos individuales fue celebrada en Mestalla.
El Valencia CF golpeó primero en Orriols tras un arranque gris y sin filo. La pizarra de Carlos Corberán esta vez sí agitó el partido: el empuje de Umar Sadiq y la experiencia de Guido Rodríguez cambiaron el pulso del derbi ante el Levante UD. Tras el descanso, el equipo dio un paso al frente y mandó.
La entrada del argentino ordenó la sala de máquinas y serenó los ataques. Su jerarquía desató al elenco ché y liberó a Javi Guerra, que volvió a encontrar espacios para exhibir talento. Del atasco inicial se pasó a un bloque reconocible, con circulación limpia y mayor intención.
Aún lejos de su mejor versión física, Guido ofrece lectura y timing, dos virtudes que no se negocian. Anticipa, equilibra y sujeta al equipo para que no se parta, convirtiéndose en el ancla, algo que había esbozado el curso pasado su compatriota Enzo Barrenechea.
El despertar de Guerra
Con el Valencia CF asomado al abismo tras el triunfo del Rayo ante el Atlético en el Butarque, emergió la figura de Javi Guerra. En el momento de mayor asedio del Levante UD, el de Gilet necesitó apenas seis minutos para desplegar su zancada poderosa y cambiar la inercia.
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El canterano lideró cuando quemaba el balón y sostuvo al equipo cuando más temblaban las piernas. Tras semanas de discreción, Guerra volvió a sentirse protagonista: generó una ocasión franca, firmó una asistencia, alcanzó un 69 % de acierto en el pase y equilibró en tareas defensivas.
Guido Rodríguez incidió positivamente para que Javi pueda soltarse y mostrar su mejor cara. El ex West Ham se clavó en el pivote y dominó el centro del campo, quitando la preocupación de la marca constante al mediocampista ofensivo, para que se ocupe de la creación.
Corberán da con la fórmula
El Valencia CF ha encontrado equilibrio al mezclar la consistencia en la medular con el caos indomable de Umar Sadiq y el desborde de Largie Ramazani. Para Carlos Corberán, el mensaje es nítido: atreverse y poner a los mejores.
Además, el equipo firmó su tercera salida del curso sin encajar, el mejor registro a domicilio en cuatro temporadas. Y aún restan siete viajes por delante, margen suficiente para consolidar una fiabilidad que acerca el objetivo sin sobresaltos.
El premio para la plantilla
Tras el triunfo en el Ciutat de València, el técnico de Cheste le otorgó dos días libres a sus futbolistas. La plantilla preparará a partir del miércoles, cuando regrese al trabajo en la ciudad deportiva de Paterna, otro derbi ante el Villarreal en el estadio de la Cerámica, el próximo domingo.





