Mestalla se queda sin excusas: la plantilla de Corberán no es para sufrir en primera

Periodista Deportivo | | Actualizado:

De las carencias del pasado al banquillo de lujo con Guido, Sadiq y Ramazani

El discurso de la falta de efectivos en el Valencia CF ha caducado en este febrero de 2026. Tras cinco años de justificada frustración por la debilidad del plantel, la realidad actual de Paterna es radicalmente distinta. El club ha cerrado un mercado de invierno frenético, convirtiéndose en la entidad que más ha invertido en caras nuevas y renovaciones.

Hoy, el banquillo que antes provocaba escalofríos ofrece soluciones de primer nivel: nombres como Umar Sadiq, Ramazani, Unai Núñez o el flamante campeón del mundo Guido Rodríguez llegado del West Ham certifican que hay mimbres de sobra. Con piezas como Javi Guerra, Diego López o Dani Raba en la rotación, el argumento de la «plantilla corta» ha pasado a la historia.

La exigencia ahora recae exclusivamente sobre el verde y la pizarra. Carlos Corberán, que ha tenido voz y voto en la configuración de este grupo desde la portería hasta el utillero, tiene ante sí el reto de armonizar un conjunto que, por nombres, no debería estar sufriendo en la tabla. El Valencia cuenta ahora con un equipo para competir con solvencia y no para padecer como en temporadas anteriores. La afición de Mestalla, tras años de lealtad en la sombra, no merece seguir abonada al drama semanal cuando el vestuario rebosa talento y alternativas tácticas.

Sin billete europeo, pero con la obligación de jugar un fútbol de altura

Es cierto que, por desgracia, el objetivo de la Champions o la Europa League queda lejos para este curso, pero eso no exime al equipo de ofrecer una propuesta de juego acorde a su historia. Con la enfermería vaciándose y figuras como Santamaría o Sadic integradas en la dinámica, el Valencia debe dar un salto de calidad inmediato. Ya no hay cortinas de humo tras las que esconderse: ni la gestión de Meriton en el mercado ni la falta de recambios pueden servir de escudo ante un rendimiento que, hasta ahora, ha estado por debajo del potencial real de esta plantilla.

El crédito de la paciencia se agota para todos. Corberán debe dar con la tecla que convierta este grupo de individualidades en un bloque armónico y dominante. La afición ya ha cumplido; ahora le toca al equipo demostrar que los Javi Guerra, Almeida y compañía pueden jugar un fútbol que no solo sea efectivo, sino que también devuelva el orgullo a la grada. El Valencia tiene hoy las herramientas que tanto se reclamaron; ahora solo falta que el fútbol, por fin, esté a la altura de las renovadas expectativas en la capital del Turia.