La mejora del Valencia CF llegó con la entrada de Guido Beltrán y Arnaut Danjuma, que cambiaron el ritmo del partido
El equipo ganó continuidad en Vallecas cuando Beltrán asumió la zona central. El argentino permitió que las jugadas no murieran en transición y aportó pausa con sentido. No pisa el área como Hugo Duro, pero mejora la circulación y da estabilidad. Su impacto fue inmediato en un partido donde costaba enlazar fases ofensivas con criterio.
La entrada de Danjuma también abrió caminos. Su agresividad en duelos y su capacidad para filtrar conducciones permitió al equipo avanzar con más claridad. El conjunto ganó metros y presencia en campo rival. Fue un contraste evidente con la primera parte, más lenta y menos coordinada en ataque.
El cambio más claro se vio con el movimiento posicional. Cuando André Almeida bajó al centro del campo, el Valencia pareció otro equipo. La salida fue más limpia, la ocupación de espacios mejoró y la sensación de control creció de forma inmediata. El portugués atraviesa su mejor momento y es el futbolista que más claro interpreta lo que necesita el grupo.
Javi Guerra firma otro partido flojo y su presencia vuelve a estar en duda en el Valencia CF
El rendimiento del mediocentro sigue siendo irregular. Salvo tramos aislados, su temporada mantiene un patrón de desconexiones, pérdidas y dificultades tácticas. Ante esta situación, la llegada de Filip Ugrinic abre un escenario nuevo. Si Guerra no reaccionaba, la alternativa parecía inevitable: el suizo está listo para competir por el puesto.
La diferencia fue evidente cuando Guerra salió del campo. El equipo ganó orden y sentido en los primeros pases. Almeida, como mediocentro, elevó la precisión en cada acción. El técnico valorará estas sensaciones para las próximas alineaciones porque el centro del campo necesita fiabilidad, continuidad y menos pérdidas en zonas peligrosas.
El partido dejó clara una tendencia: los minutos de Guerra están en revisión. El equipo mejora sin él y los datos sostienen esa percepción. La exigencia del proyecto necesita regularidad competitiva y, por ahora, el valenciano no la está ofreciendo.

El equilibrio del Valencia CF pasa por un centro del campo con Almeida fijo, Pepelu ajustado y un rol nuevo para Dani Raba
Almeida es hoy el único jugador indiscutible. Su lectura como interior, su claridad en el pase y su capacidad para ordenar el juego lo convierten en pieza clave. Corberán necesita potenciarlo como “8”, exigiéndole también paso adelante en lo táctico, sobre todo en presión y ocupación de zonas intermedias.
Pepelu aporta calidad con balón, pero sigue mostrando debilidad en acciones de choque y duelos de intensidad. El sistema necesita protegerlo con perfiles que compensen esas carencias. Ahí es donde Beltrán puede convertirse en socio ideal, al dar equilibrio y continuidad.
La opción de Dani Raba como enganche por delante de ellos gana fuerza. Su energía, movilidad entre líneas y agresividad sin balón pueden aportar un elemento que hoy falta. Su entrada por Guerra parece cada vez más lógica.
El Valencia necesita reconstruir su centro del campo para seguir creciendo. Y los primeros indicios ya aparecieron con los cambios de este último partido.





