En Mestalla anhelan retener a los dos atacantes, pero solo uno puede quedarse. El argentino pisa fuerte para seguir en el proyecto de Corberán.
El Valencia transita el presente con la mirada dividida, pendiente de cerrar el curso con la ilusión aún intacta de una plaza europea, pero sin perder de vista el siguiente. Con la continuidad de Carlos Corberán prácticamente encarrilada, en Mestalla ya se cocina el esqueleto del nuevo proyecto.
En ese tablero aparece la primera gran decisión: Lucas Beltrán y Largie Ramazani, dos nombres que han ganado peso hasta volverse imprescindibles. El club, condicionado por un margen económico limitado, asume que difícilmente podrá abordar más de una operación.
Sin embargo, solo uno podrá quedarse en Valencia. Las situaciones son diametralmente opuestas, con el atacante argentino inclinando la balanza por las condiciones económicas. El técnico y la dirección deportiva deberán decidir.
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Ramazani, misión casi imposible; Beltrán, opción real
La vía Ramazani se empina en Mestalla hasta rozar lo inasumible. El extremo, con contrato en el Leeds United hasta 2028, solo saldría ante una propuesta fuera de mercado que hoy no encaja en la realidad valencianista. Sus cinco goles y dos asistencias en 22 partidos, sumados a una tasación de 8 millones, elevan un muro difícil de derribar para la política austera de los Lim.
Distinto es el escenario de Lucas Beltrán, mucho más accesible en términos de negociación. La Fiorentina no le cierra la puerta a un traspaso y el Valencia juega una baza clave: la voluntad del propio delantero de continuar. El interés del Espanyol añade presión, pero la preferencia del ex River Plate inclina la balanza en favor del conjunto che.
El enigma Unai Núñez
El Valencia y el Celta mantienen abierto el expediente sobre el futuro del futbolista, con posturas aún por definir. En Mestalla deben decidir si apuestan por su continuidad, mientras que en Balaídos valoran encaje, nueva cesión o venta definitiva.
En Vigo ven margen de mercado tras su buen paso por Valencia, aunque su salario complica un regreso estable. Mientras tanto, se ha vuelto pieza importante para Corberán, sumando siete titularidades y 630 minutos, con presencia fija en los últimos cinco partidos. Sin opción de compra, el precio rondaría los cinco millones, una cifra que enfría la operación en un Valencia de recursos ajustados.





