El rendimiento del senegalés, tanto en el Submarino como en su selección, lo coloca entre los atractivos del próximo mercado.
Pape Gueye es el sostén del doble pivote y reflejo de la plena confianza de Marcelino. En su segunda campaña en la Cerámica, el mediocentro elevó su impacto competitivo, impuso su físico y se revalorizó en el mercado. Con contrato hasta 2028, su futuro no está blindado.
En pleno estado de gracia y con 27 años, el africano dejó la puerta abierta para salir en el verano. “Hubo algunas ofertas este invierno, pero ya veremos qué pasa después del Mundial”, afirmó el futbolista. En ese sentido, mostró su preferencia por la Premier League: “Soy más que suficiente para jugar ahí.”
Retenerlo: misión difícil
La otra opción sería que un Villarreal con Champions la temporada que viene decida redoblar su esfuerzo para mantener al jugador, pero esta es una posibilidad de que también dependería de que el futbolista quiera seguir.
Con una cláusula de 45 millones de euros, Gueye aparece en todas las “quinielas” para ser el gran traspaso del club castellonense este año, como lo fueron Baena, Sorloth y Yeremy Pino en el pasado.
Entre el salto de nivel y la tentación del mercado
El internacional senegalés acumula ya 32 apariciones este curso entre LaLiga, Copa del Rey y Champions, con un balance de cuatro tantos y dos asistencias, todos ellos en el campeonato doméstico.
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Unos números que, sin ser deslumbrantes, reflejan su creciente peso en el engranaje amarillo y su capacidad para llegar desde segunda línea. Ese rendimiento le devolvió su lugar en la selección, con presencia en los amistosos recientes frente a Perú y Gambia durante el parón internacional.
Confianza por las nubes
Pape Gueye dejó una reflexión que no pasó desapercibida al deslizar que el Balón de Oro no le parece una quimera, tomando como referencia a Sadio Mané: “Antes de la Copa Africana de Naciones, estaba pensando en el Balón de Oro africano”.
Esa misma exigencia la traslada al próximo Mundial, donde Senegal compartirá un grupo exigente con Francia, Irak y Noruega. En ese escenario, Gueye tampoco se achica: “Cualquiera de nuestros jugadores que aspire a cuartos de final o semifinales haría mejor en quedarse en casa.”





