Una cláusula baja y la presión de los representantes sitúan al joven delantero en el centro de las miradas del mercado
El futuro de Etta Eyong se complica a medida que se acerca el final del mercado. Su agente ha decidido mover ficha y, sin esperar al Villarreal, ha puesto al jugador en el escaparate de media Europa. El objetivo es claro: sacar al atacante del club amarillo antes del 1 de septiembre, aprovechando una cláusula de rescisión que ronda los 10 millones de euros, muy por debajo de lo que se percibe como su potencial real.
Una salida anticipada que recuerda a Samu Omorodion
La situación recuerda al caso de Samu Omorodion en el Granada: el Atlético de Madrid pagó su cláusula de seis millones, lo cedió al Alavés y un año después lo revendió al Oporto por 32 millones, obteniendo una plusvalía histórica. Con Eyong podría repetirse la jugada, ya que varios clubes estudian pagar la cláusula para luego revalorizar al delantero.
La postura del Villarreal y el daño colateral al Cádiz
El Villarreal no tiene previsto renovar en condiciones favorables para el jugador si el agente sigue bloqueando las conversaciones. Por eso, el riesgo de fuga es evidente: si Eyong sale ya, el Cádiz CF, su antiguo club, perdería la posibilidad de cobrar los 4 millones en variables pactados en su día, y sólo ingresaría la mitad de la cláusula actual (unos cinco millones). En cambio, si la operación se retrasara unos años, el conjunto gaditano podría haber ingresado entre 15 y 20 millones.

Lee también
Un caso abierto hasta el cierre
El reloj juega en contra de todos salvo del agente del futbolista. Eyong tiene mercado, la cláusula es asequible y los clubes interesados saben que el Villarreal tiene poco margen de maniobra. A menos de una semana del cierre, su salida parece más probable que nunca.




