Tebas impulsa acciones legales tras la protesta de los futbolistas por el Villarreal Barça

Periodista Deportivo |

LaLiga intenta aclarar si la protesta de los jugadores fue una huelga encubierta y exige responsabilidades

La tensión entre LaLiga, Javier Tebas y los futbolistas continúa escalando tras la polémica del duelo entre Villarreal y FC Barcelona en Miami. La patronal ha decidido mover ficha con una demanda de conciliación presentada en el SIMA, que busca determinar si los parones de protesta de la jornada 9 fueron o no una forma de huelga. El gesto organizado por los capitanes de Primera División abre ahora un debate que puede acabar en los tribunales.

La protesta de los jugadores y la acusación de huelga inesperada

Los futbolistas de LaLiga acordaron detener el juego durante varios segundos al inicio de cada partido como muestra de rechazo a la falta de información sobre el proyecto de disputar el Villarreal Barça en Estados Unidos. La idea era evidenciar su malestar porque no se había contado con ellos para una decisión tan relevante.

Según la patronal, este gesto podría encajar en lo que consideran una “huelga encubierta”, ya que no fue anunciada siguiendo los requisitos legales habituales. El sindicato AFE asegura, por contra, que lo ocurrido fue una simple protesta amparada en la libertad de expresión y no un conflicto laboral formal.

La discrepancia llegó a una reunión entre Tebas y David Aganzo, donde ambos expusieron sin rodeos sus versiones. Para entonces, la promotora Relevent ya había cancelado el partido ante la incertidumbre generada por la protesta y por la intención del Real Madrid de frenar el encuentro en los juzgados.

Los pasos que vienen ahora y el papel clave del SIMA

La demanda de conciliación presentada por LaLiga pretende dilucidar si este tipo de acciones pueden repetirse sin previo aviso, algo que la patronal ve como un riesgo para la competición. La institución quiere una clarificación jurídica para saber si estos parones espontáneos pueden considerarse huelga o simplemente un gesto simbólico.

El SIMA tiene alrededor de dos semanas para emitir una resolución, aunque este proceso no dictará sentencia. Solo determinará si existe acuerdo entre las partes o si debe abrirse un conflicto formal.

Si no se logra un entendimiento, LaLiga podría elevar el caso a la Audiencia Nacional, lo que abriría un escenario todavía más tenso entre clubes, jugadores y organismos. El clima generado por este episodio demuestra que el intento de llevar partidos oficiales a Estados Unidos sigue generando fricciones, tanto por cuestiones deportivas como legales.