Villarreal CF remata con un gol agónico de Alberto Moleiro en Anoeta y derrumba la remontada de la Real Sociedad

Periodista Deportivo |

Un duelo vibrante decidido por una volea en el 95’ que dispara la confianza amarilla en plena pugna liguera

El Villarreal CF salió de Anoeta con un triunfo que cotiza alto, después de imponerse por 2-3 a una Real Sociedad que llegó a levantar un 0-2 y acarició la remontada completa. En un choque eléctrico, directo y repleto de giros, la volea de Alberto Moleiro en el minuto 95 silenció a los 30.142 aficionados del estadio y certificó un partido que por emoción y ritmo se recordará durante semanas.

El guion fue una montaña rusa: dominio amarillo, reacción txuri-urdin, porteros sobresalientes y un tramo final que encadenó un gol salvado, un empate de bandera y un mazazo definitivo cuando Anoeta rugía con más fuerza.

Un Villarreal vertical y efectivo que golpea con precisión

El plan de Marcelino García Toral no admitió dudas: transiciones rápidas, ataques directos y agresividad en campo rival. El 0-1 llegó en el 31’, con Ayoze Pérez culminando un centro quirúrgico de Alfonso Pedraza. Ya en el 56’, Moleiro estiró la brecha con un disparo duro desde media distancia que superó a Álex Remiro.

En ese tramo, el Villarreal fue más claro, más directo y más dañino. La Real Sociedad, aun sin continuidad, amenazó con las conducciones de Takefusa Kubo y la calidad interior de Gonçalo Guedes, pero se topó siempre con un inspirado Luiz Júnior, decisivo ante Elustondo.
Remiro, por su parte, evitó que Moleiro firmara un doblete antes del descanso.

El partido empezó como quería el Villarreal: ritmo alto, espacios y acierto.

La Real Sociedad reacciona, empata y roza la remontada total

La charla del descanso sentó bien al equipo de Imanol Alguacil, que ajustó alturas y aceleró con las entradas de Goti, Beñat Turrientes y Oihan Barrenetxea. La Real ganó fluidez, rompió líneas y encontró premio.

El 1-2 llegó con una acción técnica de Carlos Soler, que definió con jerarquía tras una jugada asociativa. Y el empate, en el 86’, encendió Anoeta: un golpeo de falta perfecto de Barrenetxea que levantó a la grada y metió al Villarreal contra su área.

El estadio rugía y el partido era de ida y vuelta. En el 94’, Turrientes salvó un gol cantado de Tani, un gesto que parecía preludio de la remontada total. Pero el fútbol reservaba un giro más.

En el 95’, un rechace tras un córner cayó a los pies de Moleiro, que conectó una volea limpia y precisa. 2-3. Partido roto. Anoeta, helado. Villarreal, desatado.

La Real se queda con un sabor amargo tras un esfuerzo encomiable, mientras el Villarreal consolida una victoria que multiplica moral y ambición.