Heroes*

Que este club nuestro, el que nos roba horas de vida a cambio de fugaces alegrías, es diferente al resto es algo obvio. Admito que suena a tópico y que probablemente cualquier aficionado opine lo mismo del suyo, sin embargo, pocos equipos presentan un anecdotario tan pródigo en su historial. En ocasiones son motivo de orgullo, en otros de mofa, pero todas las visicitudes vividas por el Real Mallorca construyen un puzzle que cuenta ya con 97 piezas, una por cada año del club.

Tan peculiar es que, al contrario que cualquier club ‘normal’, la historia del Mallorca se vertebra en derrotas. Al menos la reciente. Valencia y Birmingham suponen dos puntos de inflexión en el historial de la entidad, dos ciudades que vieron al Mallorca caer derrotado en gran dolor, dejando huérfano el lugar que tenían destinadas las copas en la sala de trofeos. Sin embargo, Mestalla y Villa Park son recordados con gran orgullo como escenario de sendas actuaciones heroicas, un sentimiento que va in crescendo con el paso de los años gracias a la perspectiva que ofrece el tiempo.

Para ejemplificar lo que digo está la historia de la final de Copa del Rey del ’98. Se perdió contra el fútbol club Barcelona campeón de liga, con dos futbolistas menos, tras haber aguantado estoicamente una prórroga y haber marrado un lanzamiento ganador. Pocas historias se habrán desarrollado en nuestro tiempo tan semejantes a la batalla de las termópilas, confundiendo a los Figo, Rivaldo y Luis Enrique con el ejército persa y Van Gaal en Jerjés. Se cumplen hoy 15 años de aquel partido que ha devenido en leyenda. Los que estuvieron allí cuentan historias y aportan pruebas de su asistencia. Los que no estuvimos algún día lo contaremos a nuestros hijos con tanto detallismo como si hubiésemos presenciado el encuentro a pie de campo. Pasará, al fin y al cabo, aquella final de Copa del Rey a los anales de la historia bermellona.

Curiosamente, apenas unos meses después, contra el mismo rival, se estrenó oficialmente la vitrina del vetusto Lluis Sitjar. Venciendo por 2-1 y 0-1 a un Barcelona igual de poderoso, y tras haber esquilmado su plantilla en verano, el Mallorca se convirtió en campeón de la Supercopa de España. Sin embargo, aquella victoria no encuentra tanto cariño entre la afición como la final perdida en Mestalla. Le faltó épica, le faltó gloria, le faltó una historia grandiosa que transmitir a las generaciones venideras. Tampoco la Copa del Rey del 2003 consigue hacerle sombra decentemente. Pese a haber vencido incontestablemente en Elche con el mejor jugador de la historia del club como líder, los recuerdos de esa final carecen de la mística imperecedera de la que sí gozo aquella noche de Mestalla. Como decíamos, una derrota gloriosa se impone en el imaginario colectivo a las dos únicas victorias que figuran en el palmarés del Mallorca.

Chubasqueros rojos, viajes eternos en barco, lágrimas de ídolos, las botas blancas de Amato, Roa atajando penaltis, Romero marchándose a la caseta antes de tiempo, medallas de subcampeón, la cojera de Stankovic, los rizos de Engonga. Si lo presencias en primera perdona y quieres revivirlo o, si bien, te lo perdiste y quieres conocer la historia que tantas veces habrás oído hablar, tienes la oportunidad de ver, hoy, a las 21:30 horas en IB3, Els herois de Mestalla.

__________________

*

Click here to view the video on YouTube.

¿Quieres compartir la noticia?
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on facebook
Ultimas noticias en Elgodigital
Austeridad del presidente del Athletic hace peligrar fichaje de Javi Martínez
Fuga de espectadores en Pasapalabra por guerra interna Pablo – Nacho
Locurón en Mercadona con nuevos bizcochos que se agotan cada día