Información, opinión y genuflexión… por RUBEN URIA

Cuentan que una de las mayores obsesiones de Mourinho en el Real Madrid fue la caza del presunto topo que existía en el vestuario. El portugués sospechaba que alguien filtraba a los periodistas y sentía un profundo desprecio por el supuesto chivato. Ese rechazo por el supuesto topo y la tesis de su existencia, trascendieron a la esfera pública después de una serie de informaciones que colocaron el debate en el epicentro de la opinión pública. Esa presunta búsqueda del presunto topo acabó tomando cuerpo en un nombre propio: Casillas. El portero fue acusado y azotado en plaza pública, incluso sin pruebas, de ser el delator del vestuario. Agobiado por recibir un trato sin presunción de inocencia y por las diferentes lecciones de madridismo gratuito que recibía, Casillas quiso desmentir con rotundidad esas acusaciones a través de su perfil de Facebook.Anoche, el presidente del Madrid compareció en la Cadena Ser. Fue su primera intervención pública desde que acusó a ‘Marca’ de desestabilizar al Madrid para, días más tarde, hacer acto de presencia en la gala organizada por dicho periódico. El encuentro arrancó con una confesión pública.  'Hablo mucho con la prensa, pero en privado, no en público'. Al fin, sinceridad. El presidente hacía público que, desde hace años, un núcleo duro de periodistas tiene hilo directo con el presidente. Él departe con ellos, en privado pero no en público. Cabe imaginar qué se habría dicho esa confesión hubiese salido de la boca de Casillas. Al portero acusado de delator, ese al que su entrenador postulaba para el Balón de Oro pero que luego estaba peor que Adán, esa confesión le habría costado un fusilamiento al amanecer. Primero en las redes sociales y luego en algún plató de televisión. A Florentino nadie le reprochará eso. Nadie tiene en cuenta estas confesiones en un periodismo que no se hace preguntas ni indagaciones, porque su plan de vida consiste en dar por bueno lo que alguien dice, elevándolo a noticia bajo un letrero gigantesco y parpadeante. Exclusiva.Florentino Pérez aireó su particular visión sobre el periodismo en la Ser. Él, que durante años ha cultivado excelentes relaciones con diferentes periodistas, siempre en privado pero no en público, tiene su particular ideario sobre cómo debe funcionar la profesión. Sin reservas, hizo suyo el discurso de su entrenador: ‘Los medios de comunicación del Barça ayudan al Barça y los del Madrid, no’. Un reproche que denota una idea sustancial. Pérez considera que el periodismo tiene que tener delante la preposición ‘de’. O periodistas “del” Madrid o periodistas “del” Barcelona. La prensa debe ser un ente que debe sustituya independencia y honestidad por una bufanda al cuello y un criterio en forma de camiseta. ¿Es más fácil charlar, en privado pero no en público, con ese grupo de periodistas? Probablemente. Los hay que hacen cola, agolpados en el recibidor del poderoso. Llevan ahí una vida. Maestros en el arte de tocar las palmas, decir lo que se quiere escuchar y escribir lo que se quiere leer.Florentino dejó caer que existen periodistas que desean tener influencia en el Real Madrid. De hecho, considera que detrás de cualquier crítica a su gestión, se esconden intereses que quieren marcarle los tiempos al Madrid. Que hay quien persigue hacer alineaciones, colocar entrenadores y hacer los fichajes del Madrid. Algo condenable y obsceno en una profesión cuyo deber reside en ejercer de contrapoder. Lo que olvida Pérez es que también existen presidentes obsesionados con controlar y direccionar a los medios de comunicación. De hecho, incluso existen presidentes que, a través de conversaciones, casi siempre privadas pero no públicas, aconsejan y a veces, presionan, a quienes se apartan del discurso oficialista y la línea editorial trazada.Florentino dice que en el periodismo hay gente que utiliza el micrófono y la pluma como si fueran una pistola. No le falta razón. Tampoco se ninguna mentira señalar que hay quien utiliza el teléfono y los reservados de los restaurantes como una ametralladora. Que el presidente del Real Madrid tenga su criterio acerca de cómo debe funcionar la prensa es lícito y legítimo. El periodismo actual está enfermo por escasez de información y abundancia de opinión. Son tiempos de suministradores de estramonio, de sucedáneos de Sálvame y de una suerte de replicantes con alma de bufones. Telepredicadores cuyo discurso se funde con los deseos de su consejero áulico. Histriones que se comportan como mayordomos y portavoces autorizados de entes y seres superiores. Quizá por eso, el presidente que mantiene charlas informales con periodistas, en privado pero no en público, confunde la sobredosis de información y opinión con un proceso rutinario de genuflexión.Rubén Uría / Eurosport
¿Quieres compartir la noticia?
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on facebook
Ultimas noticias en Elgodigital
El sacrificado del FC Barcelona para cerrar ya a Memphis Depay
Zidane convence al Real Madrid para cerrar fichaje de última hora
El Cádiz CF impone el físico gracias a fichaje en el Sevilla FC