Invento revolucionario de Black Mirror salva vidas a lo bestia (no crees lo que pasa)

Se ha creado una gran innovación gracias a la serie

Una de las series más vistas y que ha generado gran polémica entre sus espectadores a causa de su género dedicado a la ciencia ficción y al cine distópico ha sido Black Mirror‘ de la televisión británica BBC, una serie que desde su lanzamiento en 2011 ha recibido dos Premios Emmy y nominaciones a los Premios Hugo.

Y es que la visión que tiene ‘Black Mirror’ sobre la muerte es bien fuerte, pues muestra la temática de cómo la tecnología digital podría afectar a nuestras vidas en el futuro y nos hacen reflexionar sobre la cultura de la muerte actual e imaginar el futuro de la eternidad del ser humano desde la ciencia ficción.

Es por eso que no hay nada más doloroso y triste como la muerte de un familiar muy cercano, incluso muchas personas que llevan un dolor de esos en su vida, nunca logran recuperarse de esto. Aunque, sin dudarlo, cuando la muerte se trata de un hijo, el duelo es más fuerte y difícil de sobrellevar. 

Y el caso más cercano y traumático ocurrió en Corea del Sur, pues una joven madre tuvo que presenciar la muerte de su hija de tan solo siete años de edad que padeció un fuerte cáncer que se la llevó al mes de haber sido diagnosticada. Pero su sueño de reencontrarse con su pequeña hija se hizo realidad.

Allí en el vídeo donde fue grabado este doloroso momento, se ve a la madre de la niña con unas gafas y guantes especiales de realidad virtual comunicándose con la niña a quien le decía ‘Nayeon‘. Fueron momentos realmente tristes para quienes presenciaron las grabaciones, pues Ji-sung empieza a llorar, mientras trata de abrazar y de tocar a su hija.

Los especialistas que se encargaron de recrear este momento, se tomaron tan solamente ocho meses para hacer la animación. Tuvieron que recoger vídeos de la niña para conocer su voz y algunos gestos valiéndose de la técnica de la captura del movimiento para hacer la animación y fue así que lograron una imagen muy real y perfecta de la niña de siete años.

Boom