Jaguar convierte a Blanca Suárez en cazanazis en la España franquista

La intención de esta serie es apostar por el entretenimiento y la acción a partir de un hecho real 

Este mes de septiembre la plataforma de Netflix tuvo grandes estrenos, pero sin duda, uno de los más esperados es la serie Jaguar, donde la protagonista es Blanca Suárez. Una ficción compuesta por seis capítulos de unos 50 minutos a cargo de Bambú Producciones y creada por Ramón Campos y Gema R.

Allí se verá la II Guerra Mundial con campos de concentración, de tortura y de muerte y años después, vidas marcadas por ese sufrimiento que jamás vuelven a ser las mismas, dando gracias por al menos seguir viviendo. Y enfrente, la tranquilidad de los nazis que provocaron ese horror en España.

El Hormiguero
Blanca Suárez durante una visita a El Hormiguero

Blanca Suárez interpretará a Isabel Garrido en la nueva serie, Jaguar

Cada uno de estos, marcan el ritmo de las reuniones de la dictadura franquista en la Madrid de los 60. Drama, drama y más drama. Y justo por eso se agradece que una serie apueste por la acción para jugar con ese contexto. Una serie que llegó pisando fuerte en la plataforma.

La famosa actriz, Blanca Suárez protagoniza la serie como Isabel Garrido, una joven superviviente de Mauthausen que se ha propuesto cazar y matar al nazi responsable de su niñez perdida, Otto Bachmann. Pero cuando su misión personal está cerca de llegar, acaba integrándose en un extraño grupo de “cazanazis justicieros”.

Los creadores han explicado que la historia no se asemeja a ninguna otra producción 

Jaguar parte, de una premisa atractiva: un grupo de “cazanazis” que actúa en la España de los 60, no para saciar su sed de venganza sino para lograr que se haga justicia. Para conseguir que los altos dirigentes del nazismo que viven cómodamente entre los oligarcas del franquismo acaben respondiendo por sus delitos. 

La idea de cada uno de los productores puede recordar a Hunters de Al Pacino en Amazon Prime Video, pero sus creadores nos explicaron que en Jaguar no caen “en esa superficialidad del Holocausto” y además no crean una distopía, sino que se ambienta en la realidad de la España de los 60.

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