Jordi Figueras: «Pienso en Miki y se me pone la piel de gallina»

Jordi Figueras es de los últimos en llegar a Mottram. Ha encajado como un guante en el grupo. Hombre sereno, con experiencia. Es uno más desde el primer minuto. Ha caído en un equipo en el que se recuerda a un amigo muy especial para él. Una figura, una referencia. Jordi es ilerdense y en la cantera del Lérida coincidió con Miki Roqué. Allí compartió muchos minutos cuando aún soñaban con llegar lejos en el mundo del fútbol, el cual empezaban a explorar de manera profesional. Aquel vínculo se refuerza ahora que Figueras es bético. Los recuerdos se amontonan, las emociones se agolpan y la garganta se le hace un nudo cuando los expone públicamente. «Jugamos juntos en edad juvenil. Él era un año menor y subió con nosotros. Me acuerdo bien de esa época porque teníamos un grupo fenomenal y encima subimos de Nacional a División de Honor. Miki estaba ahí. A veces, cuando me pongo a mirar las fotos que tengo, sí que siento mucha emoción porque fue un palo muy duro lo que sucedió con él. Se me pone la piel de gallina cuando pienso en él, cuando la gente me nombra a Miki o veo a los amigos que tenemos en común. Es mejor no hablar de eso porque nos vamos a emocionar aquí todos», afirma antes de pedir un receso para sobreponerse.

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