La importancia de ser campeón de invierno

Ser campeón de invierno es un apodo honorífico otorgado al equipo que termina primero en liga tras la primera vuelta. Ser el campeón de invierno no es sinónimo de acabar ganando el trofeo de liga al final de temporada, pero lo cierto es que la historia ha demostrado que la primera plaza en enero se suele mantener hasta junio. Este fenómeno ha ocurrido en más del 70% de los casos de las últimas ligas (A partir de los años 50 se convirtió en algo habitual), pero en los comienzos de la competición no se daba a menudo. Eso era debido a que en aquel entonces había muchos más equipos que en la actualidad que eran candidatos a ganar el título, como el Athletic, Deportivo, Valencia o Betis. Hoy en día la victorias se reparten entre Barcelona o Real Madrid pero hace años era más habitual que los grandes perdieran partidos e incluso campeonatos.

De los veinte últimos campeonatos, 17 equipos que fueron campeones de invierno se llevaron el título a final de temporada y en los últimos diez años casi se ha producido un pleno, con 9 equipos. En estos 10 últimos años el F.C Barcelona ha sido el club en que más veces se ha observado este fenómeno, hasta en 6 ocasiones, seguido del Real Madrid, con 2. No obstante, el Barcelona  ha dejado escapar un trofeo liguero siendo campeón de invierno. El dato global, de los 82 campeonatos de liga nacional finalizados hasta la fecha, en 44 ocasiones el campeón de invierno conquistó la liga, mientras que en las restantes 38 veces este fenómeno no tuvo lugar

Este año Atlético de Madrid y Barcelona suman ambos 43 puntos a estas alturas de campeonato y se perfilan con fuerza como campeones de invierno. La primera vuelta concluye dentro de 3 jornadas y las diferencias entre los 3 primeros puestos de la clasificación son escasas, lo que quiere decir que en este caso ser campeón de invierno no sea significativo. Sin embargo, en la temporada pasada no hubo lugar a ninguna duda, pues el Barcelona dominó de inicio a fin con gran ventaja sobre el Real Madrid de Mourinho y un Atlético que comenzó fuerte y se fue desinflando conforme avanzó la campaña. 

 

 

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