La rúa del Barcelona

Puyol se desmadró, y seguramente ni sabía lo qué hacía, porque andaba perjudicado. Lo malo no es lo que hacía, lo malo es no haber sabido decir basta. Cuando tienes un punto de alegría pones el freno, y te controlas. Y disfrutas de la fiesta. Mejor dicho, haces partícipe a la gente de la fiesta. No era solo tu fiesta, era la fiesta de la gente de todas las edades que se acercaron a la rúa. La fiesta era de los aficionados, no era la fiesta de Puyol o de los jugadores. Era ver felices a los demás y participar con ellos de esa alegría, no montarte tu propio show personal y exhibirte.

Más. Ni de lejos había 500.000 personas, diga lo que diga la Guardia Urbana. Ya está bien de ser pregonero. Es imposible que uno de cada tres ciudadanos se echara a la calle. O es imposible que en cada metro líneal de un recorrido de 8000 metros haya 60 personas o más cada metro. Es imposible.

Más. Hay mucha gente que no tiene posibles para ir al Camp Nou y son muy del Barça. Contra el Valladolid cuestan las localidades entre 57 y 146 euros. Si abres el Camp Nou y haces un fín de fiesta piromusical el mismo lunes, el pueblo te lo agradece. Y luego, el domingo adornas la entrega del Trofeo de la Liga y ya está.

Dicho ésto. Enhorabuena por la Liga, cuarta en cinco años. Ahora, lo que es descorazonador es que la Liga, 10 meses largos sólo sea cosa de dos. La Champions se está comiendo el interés de la competición doméstica. Y para ganar la Champions se ha de estar a tope en marzo, abril y mayo y competir, sino quedas retratado.

condición Odegaard