La sub-17 tiene par de alcabalas en el medio

Francisco La Mantia y_Andrés Benítez imponen orden en mitad de cancha y aprietan a los rivales SAN LUIS.-  Los volantes de recuperación cumplen con una labor de obrero que a veces recibe poco espacio en los medios y escasa atención de los aficionados, pero difícilmente esta  sub-17 hubiese logrado el cupo al Mundial de Emiratos Árabes si sus dos alcabalas del mediocampo, el merideño Francisco La Mantia y el barinés Andrés Benítez, no hubiesen tenido una actuación de tan alto nivel como sus compañeros. El orden táctico mostrado por la selección pasa en buena parte porque cada pieza tenga bien clara su función en la cancha. “En la primera línea de volantes lo fundamental es los respaldos y estar siempre comunicándose con la pareja. El profe nos pide estar seguros al ir a romper y sacar al equipo jugando con claridad”, apuntó La Mantia, quien reconoce que una tarea pendiente es “sacar más la pelota limpia. Si bien el equipo se ha visto ordenado no hemos tenido ese toque y posesión de balón que es parte de nuestro juego”. Benítez, por su parte, explica los roles así: “Mi tarea es más de quite, de romper. Soy un ‘5’ nato, mientras que Francisco es quien sale más con el balón”. El jugador de Trujillanos ha sido el compañero habitual de La Mantia, pero también le tocó jugar en la zaga. “No me sorprendió tener que jugar como central porque desde los cuatro años hasta que llegué a la sub-16 lo hacía en esa posición. Luego fue que subí como volante de marca. El profe sabía que yo podía tener ese liderazgo”, apuntó el juvenil, jugador de Trujillanos en el balompié local y quien cumplió a la perfección las labores en esa última línea, pues, mientras estuvo como zaguero, Venezuela no encajó goles, aun cuando debió enfrentar dos veces a la Paraguay de Tony Sanabria, jugador del Barcelona español. Ambos jugadores comparten cuarto desde hace mes y medio y aseguran que ha nacido una gran amistad que los ayuda al entrar a la cancha. “Francisco y yo siempre nos decimos que somos los mejores volantes de nuestra categoría en Suramérica, nos estamos dando ánimo y nos respaldamos todo el tiempo en los partidos. Ya hay una gran comunicación”, soltó Benítez. “Andrés se ha vuelto como un hermano para mí, el entendimiento es excepcional”, comentó La Mantia. Ambos juveniles se empezaron a formar desde muy pequeños, pero su llegada a Estudiantes, en el caso de La Mantia, y a Trujillanos, en el de Benítez, se dio en 2012. “Desde los cuatro años estoy practicando fútbol, en la Academia Emeritense. Me fui con el profe Richard Rondón al (Mérida) Country Club y el año pasado llegué a Estudiantes y pude debutar en profesional con la regla de Copa Venezuela”, contó Francisco, quien coincidió en formación con su ahora compañero en el académico y la selección: Nicolás Márquez. Ambos siguieron exactamente la misma trayectoria. “Hemos jugado desde muy pequeños juntos. Hay una bonita amistad y hasta se nos dio llegar al primer equipo a la vez”, apuntó La Mantia. Benítez dio sus primeros pasos “por donde vivía, en la Raúl Leoni, con el profesor Hugo Gallardo. Ya después, a los 11 años, me fui a la Escuela de Talentos cuando me vio  Juan Pérez. Finalmente me conoció Frank Piedrahíta y es quien me lleva a la Vinotinto sub-15”. Desde hace un año vive en la casa club de Trujillanos y tuvo que despegarse de su familia y comenzar a corta edad una vida más independiente en Valera. “Fue difícil adaptarme porque me tocó vivir solo. Al principio ya me quería regresar para la casa y hubo momentos en que pensé en tirar la toalla hasta que me dije que no, de esto es de lo que voy a vivir y tengo que seguir ante cualquier obstáculo. No abandoné y aquí estoy, con el orgullo de ser parte de esta selección y haber logrado clasificar al Mundial”. El barinés cerró compartiendo algo que visualiza para el futuro: “Nadie es profeta en su tierra. Me tocó la oportunidad de vestir la camiseta de Trujillanos y estoy feliz con eso, pero sé que algún día defenderé la de Zamora”. Escucha el audio de Andrés Benitez: