Lavabos y pancartas en el Bernabéu… por JOAQUIN BROTONS

Hace un año, Florentino Pérez ordenó al Director del Gabinete de Presidencia y capataz de todas las obras del Bernabéu, Manolo Redondo, que hiciera unos arreglos en los lavabos del estadio para evitar que el FC Barcelona pudiera levantar la Copa del Rey en su estadio frente al Athletic Club. Era la burda estrategia para denegar el mejor escenario, el de más aforo y evitar ese acto simbólico en el latifundio de Pérez. Este año la final de la Copa correspondía, en un pacto que habían aceptado ambos clubes, jugarla en el Estadio Vicente Calderón. La directiva del Atlético, a cambio de una compensación no hecha pública, aceptó ceder su opción y que el Bernabéu fuera el escenario. A Florentino el tiro le ha salido por la culata, como casi todo lo que ha disparado este último año: La Liga tirada en diciembre, la Champions perdida en la orilla, la Euroleague abandonada en Londres y la Copa entregada a los “indios”, a los que durante catorce años les habían cortado las plumas y creían presa fácil en el asedio del Coliseum de La Castellana.El Barça levantó la Copa en el Calderón el pasado año y el Atlético de Madrid lo ha hecho este mes de mayo en el Bernabéu. Con las miles de encuestas que hace Florentino podría haber consultado el historial de la Copa y comprobar que los de chicos de su amigo Cerezo ya habían ganado en el Bernabéu otras ocho finales, tres de ellas al laureado Real Madrid. Aunque es la cuarta que le ganan al Real Madrid, la de este año ha sido “La Décima” en la historia copera del Atlético, otro simbolismo más para la noche triste de Pérez. Los rojiblancos vivieron la fiesta en el césped hasta que el capataz decidió apagar las luces para que finalizara la celebración rojiblanca. Este año no había lavabos que mejorar, aunque el perfume que ha dejado Mourinho en todo el estadio sea irrespirable.El “pancartismo” en el Bernabéu es algo consentido por la directiva y controlado por el capataz. Se quejaba el PP durante el acoso callejero promovido por la izquierda que: “La política no es cosa de agitación, sino de ideas. No es cosa de pancartas, sino de proyectos”. Hablar ahora de nuevos proyectos será muy habitual en el Real Madrid. Si la memoria no me falla, en noviembre de 2011 en un derbi entre Real y Atlético, los agitadores del Fondo Sur, grupo estimulado desde el club, mostraron una pancarta de amplias dimensiones donde se podía leer: “Se busca rival digno para derby decente. Razón aquí”.  Era evidente que algún día (la ley de probabilidades) el ofensivo mensaje se convertiría en un boomerang para ese grupo descerebrado, lo que ninguno de ellos pudo imaginar es que sería en una final de Copa. El rival no sólo fue digno y decente, también levantó el único Trofeo que este año le quedaba a los blancos para evitar el fracaso.En estos tres años la pancarta más vergonzosa en el Bernabéu, consentida por el presidente, fue aquella de “Mou, tu dedo nos señala el camino”, a propósito de la agresión de Mourinho a Vilanova en la final de la Supercopa. Cuatro meses permaneció la pancarta atada al primer anfiteatro, con la aprobación del palco. Fue Sandro Rosell, en diciembre de 2011, el que pidió a Florentino en la comida de directivas, según informaron los diarios deportivos, que descolgara la tela para evitar calentar más el ambiente antes de un nuevo enfrentamiento entre los dos equipos. Sin duda, el Estadio Santiago Bernabéu ha sido un lugar de plebiscito en los últimos tres años. Al principio se desató la "Mourinhomanía", luego la división de opiniones y al final llegó lo inevitable, el pueblo soberano quiere la cabeza del entrenador.El emperador Pérez giró su muñeca (un gesto que ya le vimos hacer en la final de la Euroleague en Londres, cuando le increpo un espectador) y con el dedo pulgar hacía abajo ha dictado sentencia. Mourinho “Alea jacta est”.JOAQUIN BROTONS / eurosport
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