Menos juego, más emocion, por @Isabel_Arroyo

Sergio Ramos y Diego Costa en el último derbi madrileño: EFE.

Parece que fue ayer cuando el Barcelona se hizo sota, caballo y rey de la Liga. Pep Guardiola se encargó de ponerle las pilas a un equipo que conocía a la perfección ya que ha estado en él prácticamente desde que le salieron los dientes. Fue hacerse entrenador del Barça y ganarlo todo. ¿Por qué? Muchos responderán porque los culés jugaban muy bien y el buen fútbol merece ser recompensado. Quizá tengan razón.

En la época del ‘Pep Team‘, los amantes del Barcelona estaban encantados porque desde principios del campeonato casero sabían que ellos iban a ganar la Liga. No obstante, los aficionados del Real Madrid estaban que se subían por las paredes y el resto, llegaron a ver el fútbol español muy aburrido ya que este solo tenía un dueño. O dos. Y es que Florentino Pérez puso a su equipo en manos de José Mourinho porque el año anterior con el Inter de Milán supo plantarle cara a los hombres de Guardiola con el autobús que puso en el Camp Nou. Muchos dirán que eso no es un juego bonito, pero está permitido dentro del reglamento del fútbol.

Una vez aterrizó el técnico portugués en la capital de España, la lucha del Real Madrid por recuperar su trono arrebatado comenzó con un bochornoso 5-0 a favor del Barcelona, por tanto, ¿dónde estaba The Special One, aquel que podía con Pep y con quien hiciera falta? Poco a poco, el tiempo se fue poniendo a favor de los blancos: primero con una Copa del Rey ganando al Barcelona; después, con la 32ª Liga del Real Madrid y más tarde, con una Supercopa de España también ganando al eterno rival. No obstante, tampoco hay que olvidar algunos Clásicos en los que los de la capital de España dejaron en evidencia a los de la metrópoli catalana. Es por eso por lo que se llegó a hablar de Liga bipolar. ¿Aburrida también? Es posible.

Vamos a retroceder en el tiempo, concretamente hasta la Liga 2006/2007. El Barcelona continuaba con la euforia de haber ganado la temporada anterior Liga y Champions y presumía de tener en sus filas a unos cracks como Ronaldinho y Messi, pero todo lo que empieza, se acaba. Por su parte, el Real Madrid quedó en manos de Fabio Capello, con el cual, los jugadores acostumbraban a darse un paseo por el terreno de juego. Sin embargo, cuando todo parecía más que perdido, el Madrid comenzó a remontar y a aprovecharse de un rival directo dirigido por Frank Rajkard que ya estaba empezando a echar sus primeras cenizas. A partes iguales en la balanza, el fútbol vivía noches de infarto mientras que aficionados culés y madridistas no pudieron respirar tranquilos hasta que no se acabó la Liga. Nadie recuerda aquella temporada por el buen juego, pero sí por muchas emociones. ¿Acaso la emoción no es también algo bonito dentro del deporte rey?

Volvamos a nuestros días. Si hay algo que tienen en común el Barça del ‘Tata’ Martino y el Madrid de Ancelotti es que el fútbol que practican dista mucho de lo que los aficionados entendemos por juego bonito y espectacular. A esto hay que añadirle que el Atlético de Madrid se ha metido por medio de los dos y hasta el momento, no le están saliendo las cosas mal. Dicen los ‘colchoneros‘ que ya han sufrido bastante y que este año están preparados para hacer algo grande, que también se lo merecen. ¿Por qué no? Además, los hombres del ‘Cholo’ Simeone están rompiendo lo que todo el mundo daba ya por Liga bipolar, por tanto, le están dando una satisfacción a aquellos que ya estaban aburridos con nuestro fútbol. Porque cuando un equipo decae en juego, tiene que hacer lo posible por no caer en picado y a la vez, los adversarios no se pueden permitir el lujo de bajar la guardia porque todo puede pasar mientras las matemáticas lo permitan. Porque ya que esta Liga no nos está regalando un buen juego por parte de los grandes, al menos que nos regale noches de mucha emoción.

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