Mentalidad, físico y estrategia

El Deportivo comienza a ver la luz al final del túnel. Tras meses de travesía en el desierto, la llegada de Fernando Vázquez aportó un cambio de mentalidad, una mayor preparación física y una mejora en las jugadas de estrategia que comienzan a dar resultado. Son, sin duda, las tres claves de la remontada.

Lo más difícil ya se ha conseguido. Hace sólo mes y medio la afición se divorciaba de un equipo entrenado por un Domingos Paciencia que veía como la desesperación se apoderaba de un cansado público, que prorrumpía en duras protestas contra los jugadores y el Consejo de Administración tras un pésimo partido ante el Granada. Creo que fue en ese encuentro donde se tocó fondo; y es que hasta entonces, a pesar de que el equipo no daba la talla ni estaba a la altura, la afición no se había impacientado y animaba a los suyos sin descanso. Pero ya no se podía caer más bajo ni jugar peor: desde aquel momento, se comenzó a hablar y escribir sobre terminar la temporada con dignidad, porque era lo único que cabía pedir.

El técnico portugués se asustó y decidió irse. Y así fue como llegó Fernando Vázquez, cogiendo un barco a la deriva y por el que nadie daba un duro. Fue él el único que de verdad tenía fe, y pidió a su llegada a la afición que no tirase la toalla en febrero, pues era muy pronto para hacerlo, prometiendo a aficionados que fueron a arropar al equipo en su primer entrenamiento mucho trabajo visible a los ojos de todos para lograr una racha de victorias. Recuerdo que, tras aquello, deseé aquí que eso fuese algo más que simples palabras para calmar el ambiente, ya que se corría el riesgo de, por querer animar, provocar que las cosas fuesen a peor si los frutos no llegaban.

Y lo cierto es que así sucedió. Una vez pasaron los inasequibles rivales de arriba en el calendario, el Dépor logró la racha que el de Castrofeito había prometido: son ya tres victorias consecutivas que hacen que el equipo se encuentre sólo a un punto de la salvación (llegó a estar a siete) y con la moral por las nubes. Y no sólo por los resultados, sino por la forma de producirse: antes, un gol descosía por completo a un Deportivo incapaz de reaccionar; ahora, el plantel sabe levantarse tras una caída y parece tener argumentos para buscar la igualada, y estos van más allá del coraje y las ganas. Así, una mejorada autoestima, el trabajo en las jugadas de estrategia o la buena preparación física parecen dar sus frutos.

Es este último aspecto uno de los que más llaman a la esperanza. Cuentan quienes lo conocen bien que una de las obsesiones del técnico gallego es la buena preparación física de sus equipos. Tanto que, a su llegada, realizó una “minipretemporada” para poner a punto a sus jugadores. A la vista del calendario, quedan encuentros contra rivales que nada se juegan, y todavía va a haber duelos directos entre los equipos de la parte de abajo, ante los que demostrar gran poderío físico que contraste con el cansancio acumulado de otros tras meses de competición, aprovechar la posible relajación con buena estrategia y jugar de tú a tú los 90 minutos; el Dépor, ha de potenciar estos puntos fuertes conquistados, y unirlos a la moral que dan los últimos resultados para seguir sumando. Y es que el “¡sí se puede!”, lo inventase quien lo inventase, ya se ha convertido, en el caso del Deportivo, en mucho más que un grito de guerra; tanto, que tras estar con pie y medio en Segunda División A, es muy probable que en poco tiempo pase a depender de sí mismo para mantener la categoría.

Augusto César Lendoiro