“Papá, tengo miedo”… por ALBERT LLIMÓS

“Papá, tengo miedo”. Me he despertado bruscamente. Sudoroso. Después de unos segundos de confusión he podido ordenar poco a poco las ideas. Estaba soñando. Recuerdo que era una historia maravillosa, mi niño de año y medio radiante. Debutaba en el estadio. Había mucho color, un sol omnipresente. De repente, la comisura de los labios ha cambiado su dibujo. Escucho los gritos amenazadores de un grupo de jóvenes. Llevan bengalas. Lucen tatuajes con motivos azulgranas. Ojos rojizos, rostro iracundo, lengua biliosa. Las imágenes se suceden caóticamente, una tras otra, sin claridad alguna. El redoble violento de mi corazón se debe sobre todo a la cara de horror de mi hijo. “Papá, tengo miedo”, me ha dicho cuando los ha visto.Son las tres de la madrugada. Apuro el vaso de agua para serenarme. Antes de conciliar el sueño, compruebo como todo ha sido una terrible pesadilla. Respiro aliviado. Mi hijo descansa plácidamente; sin ningún rastro de la agonía del Camp Nou. Mientras penetro en el oscuro pasillo, los flashes reaparecen. Veo gente. Mucha gente joven en un edificio de la calle París. Veo el número: 123. “¿Ésta no era la sede de Rosell durante la campaña?”, musito. Las imágenes vuelven. Están firmando un documento. Aparecen todos los grupos de animación. Todos. Incluso los Boixos Nois. “Mi cerebro es muy perverso”, susurro. También veo imágenes del Paraninfo de la Universitat de Barcelona. La sala repleta de jóvenes fotografiándose con el candidato Rosell. Grandes proclamas y una idea común. La realización de una Grada Jove de Animación para que el Camp Nou ruja con furia. Estoy confuso. Me acomodo en el sillón y hojeo un viejo periódico, quiero alejar de mi mente el juego maquiavélico de mi inconsciente. Casi me atraganto. En la sección de deportes, leo que la Cadena SER explicaba en primicia que, a pesar de la negativa de los Mossos a impulsar la Grada Jove, el club la está promoviendo en la sombra, de manera encubierta.“Mi cerebro es muy perverso”, repito camino de la cama. Soy demasiado malpensado. Chantajes, errores, pactos, poder… Sandro no sería tan ingenuo de firmar este documento. Lo conozco. Supongo que todo ha sido producto de haber visto las imágenes de los radicales blaugranas enfrontándose a los Ultra Sur. Un vídeo que los Boixos –que tienen prohibida la entrada en el estadio-, han colgado en internet. Esto me ha hecho maquinar absurdidades.Cierro los ojos y esbozo una sonrisa irónica. Mi hijo solo tiene siete meses, todavía le falta un año para que pueda decirme “Papá, tengo miedo”. Mientras tanto, Rosell seguro que me demostrará que la pesadilla era esto, una simple pesadilla… que los violentos no entran en el estadio por ningún pacto oculto…ALBERT LLIMÓS I BIFET / 50x7.com
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