Prepotencia insufrible de Julio en First Dates desquicia a Chus

La comensal resultó más difícil de lo que esperaba el ilusionado hombre

Las puertas del restaurante de Cuatro abren para recibir a dos nuevos comensales, que vienen a First Dates en busca del amor, esta es la historia de Julio y Chus. El primero en llegar fue el madrileño, un hombre que llegó con el firme propósito de encontrar una mujer que entienda su sentido del humor, ya que varias de las citas que ha tenido, no toman bien sus chistes.

Luego de una presentación breve, llegó Chus, una mujer de 46 años la cual se definió como “sectorial y formal“. Ambos se saludaron en la barra, y al parecer no hubo chispas iniciales. Todo parecía indicar que en la mesa y luego un intercambio de palabras, la cita empezaría a tomar forma y sabríamos el final de esta historia.

Julio Chus First Dates
Julio intentó amenizar la velada con algo de humor, pero Chus siguió en su tónica de indiferencia y prepotencia.

Chus no entendió el sentido del humor de Julio, y la cita en First Dates empezó a venirse abajo

En el dialogo de rutina que hacen todos los comensales, la mujer le preguntó al comensal a que se dedicaba o cual era su trabajo. “Soy funcionario de los que funcionan y no se van dos horas a hacer la compra en horario laboral”. Julio esperaba una sonrisa o una risa, pero lo único que encontró fue un silencio incomodo. Al parecer Chus no entendió el chiste.

Ante las cámaras el madrileño comentó que no es la primera vez que le pasa esto, pues en anteriores citas, las mujeres les costaba entender su sentido del humor, al parecer aquí no fue la excepción. La cita siguió adelante pero trastabillando a cada momento. Ambos sabían que el final no iba a ser feliz, y que los dos se irían como llegaron, solteros.

El detalle de Julio que terminó de arruinar la cita en First Dates

El hombre sabía que las palabras no estaban funcionando y mucho menos sus intentos fallidos por hacer reír a su cita. Por ello acudieron a bailar un poco y cuando Julio intentó acercarse a Chus para bailar, la mujer reaccionó mal, pues es de las personas que no les gusta el contacto físico. Sin embargo el comensal quedó confundido pues así es como se baila.

“A mí el manoseo y el toqueteo no me gustan” sentenció la comensal. El hombre se ha dado cuenta que no ha tenido nada en común y aparte es una mujer bastante difícil. La decisión final ya estaba casi que tomada, y ambos contestaron negativamente. Julio regreso a casa con un sabor amargo, pero con la fe intacta de que encontrará a una chica que por fin entienda su sentido del humor.

Amenábar Resistencia