Restaurante vacilón se ríe de Pesadilla en la cocina enfureciéndo a Chicote

El chef volvió a vivir un momento muy complicado en su famoso programa para ayudar a un restaurante peculiar

El reputado chef Alberto Chicote se ha encontrado en su camino por Pesadilla en la cocina con más de un escenario que muchos no querrían ni afrontar. La realidad es que la séptima temporada ha sido mucho más dura de lo que todos esperaban, incluso el propio chef, que se ha encontrado con restaurantes muy duros a los que debía hacer frente con la mejor de sus sonrisas.

El Mosto Tejero o Generación del 27 han sido dos retos dignos de elogio. Alberto Chicote tuvo que remangarse muy bien para intentar sacar algo fructífero de ambos restaurantes, los cuales parecían haber remontado algo con la presencia del chef, pero a los que su situación económica finalmente impidió sacar adelante -entre otros motivos- procediendo a su cierre.

Pesadilla en la cocina

Lo que nadie podía imaginar es lo que Alberto Chicote iba a vivir en su último programa, en el que tuvo que afrontar el reto de El Submarino, un restaurante ambulante que buscaba recrear una experiencia única, y que incluía además una aventura en 3D que no fue tampoco del todo bien.

Chicote llegó a un restaurante que no cumplía con condiciones de sanidad, así como uno de sus reclamos -aventura 3D- tampoco funcionaba. Para colmo, los platos eran básicos y para nada especiales, mientras que el propietario no aceptaba las críticas y buscaba dañar a todos los de su entorno.

Pesadilla en la cocina

Tras un ultimátum de Alberto Chicote, El Submarino decidió tomar un camino que casi nadie esperaba. El restaurante comenzó a trabajar más en equipo y es por ello, que Pesadilla en la cocina consiguió reformar el restaurante y dar una oportunidad que, como suele ocurrir, terminó con el propietario vendiendo el restaurante a otra persona.

Borja Iglesias Celta