Revolución en Tu cara me suena revela pasado oscuro de concursantes

Los dos concursantes del programa de imitaciones han querido recordar con sus seguidores las historias de su pasado

Tu cara me suena era el programa más visto de los viernes, un hecho que se truncó al verse canceladas sus grabaciones por el estado de alarma nacional. Y es que esto ha sido un duro golpe tanto para el equipo como para la cadena, que cada noche conseguía cosechar unos altos índices de audiencia que le daba muy buenos beneficios. Por ello, decidieron seguir emitiendo el programa con reposiciones de ediciones anteriores.

Mucho se ha dicho acerca de cuando será la vuelta del programa presentado por Manel Fuentes. Y es que se rumorea que este no tendrá fecha de vuelta, ya que los artistas estarán con otros compromisos y les será imposible dar el 100% en cada gala. Pero esto aún no es seguro, y los concursantes siguen intentando entretener a la audiencia a través de las redes sociales. Algo que esta agradece ya que son momentos duros de confinamiento en los que cualquier cosa es buena para no pensar.

Tu cara me suena

Y es que estos, han tenido una idea genial para que los fans de Tu cara me suena los puedan conocer un poco más a raíz de su pasado. Uno de ellos ha sido Mario Vaquerizo, que quiso compartir cómo era su vida en el año 1994. Licenciado en Periodismo y con una imagen nada parecida a la que nos tiene acostumbrados actualmente.

Otra de las que también quiso apuntarse a esta moda fue la cantante Cristina Ramos, que mostró a sus seguidores cómo fueron sus inicios en la música. La joven montó un grupo de música latina con sus primos, algo que la hizo comenzar a enamorarse por los micrófonos.

Tu cara me suena

Y es que cualquier cosa es buena para entretenerse en estos momentos de cuarentena, y por qué no, echar la vista atrás no es una mala idea para los concursantes de Tu cara me suena. Además, esto también les ha servido para que la audiencia sepa que ningún camino es fácil, y que con esfuerzo y trabajo todo se puede conseguir, y todo puede cambiar.