Robben, de nuevo a las puertas

Manuel Pellegrini tomó asiento en su despacho de Valdebebas y abrió una agenda de trabajo. En ella había una relación de jugadores imprescindibles para liderar el proyecto que iba a acometer. Entre ellos estaba Arjen Robben, pero el presidente del Real Madrid decidió ponerle en el mercado para venderle y con ese dinero comprar a Kaká. El holandés tuvo que hacer las maletas para recalar en el Bayern Múnich. Entonces no estaba conforme con la decisión del club blanco, pero a la larga se ha demostrado que no fue una mala salida.

El primer año de Arjen en el equipo alemán le sirvió para disputar la final de la Liga de Campeones. Casualmente en el Santiago Bernabéu, donde el Bayern cayó a manos del Inter de José Mourinho. Primera final perdida. Ese mismo verano, ahora con su selección, también disputó la final de la Copa del Mundo frente a España. Una buena temporada para el holandés con un sabor agridulce. Alguno pensó que se trataba del éxito de un día y de que la marcha de Robben del Madrid era lo más conveniente.

El tiempo da y quita razones. Robben volvió a disputar otra final de la Liga de Campeones dos años más tarde y, en esta ocasión, dejando al Real Madrid en la cuneta. En esa eliminatoria tuvo un papel decisivo ya que marcó el tanto de penalti que servía para igualarla. Luego vendría la prórroga y la ruleta de los penaltis, en la que no lanzó. Se sacó una espina, pero tampoco ganó la final en su propio campo, donde el Chelsea sorprendió al Bayern.

Ahora ha sacado billete para la final de Wembley. La tercera en cuatro años y se encontrará con los vecinos del Borussia. Se encuentra ante una excelente ocasión como para acabar con ese mal sueño que le lleva persiguiendo demasiado tiempo. Ha marcado en los dos partidos de semifinales y aspira a mantener la misma cadencia. Si sigue así quizás vuelve al Bernabéu.

Luis Segovia