El personaje tiene totalmente claro que la ética va por encima de cualquier situación

The Blacklist‘ es una serie de televisión estadounidense que desde su estreno en el año 2013 por la cadena NBC se ha convertido en una de las más exitosas en todo el mundo. Su creador, Jon Bokenkamp ha sido el encargado de que la producción tenga miles de seguidores en varios países. 

Por el momento la serie ha realizado siete temporadas y uno de sus personajes más importantes es su protagonista llamado Raymond Reddington, interpretado por el actor James Spader. Para el actor, la naturaleza de su personaje tiene un balance entre el humor, la irreverencia, seriedad e intensidad, pero también miedo. 

The Blacklist
The Blacklist es una de las series de drama de Netflix

Raymond muestra que ser un delincuente también es cuestión de ser inteligente y audaz

Su historia se basa en que durante décadas, el ex agente de gobierno Raymond Reddington ha sido uno de los fugitivos más buscados por el FBI. Tras esto, decide hacerles una oferta un tanto enigmática: ayudar a atrapar al desaparecido terrorista Ranko Zamani, bajo la condición de hablar sólo con la agente Elisabeth Keen.

Sin embargo, este polémico personaje ya tiene una gran cantidad de enemigos en su mundo criminal, pero muy a pesar de todo su expediente, él tiene aún su código de ética, pues claramente no es un asesino, sino que simplemente ha construido su imperio usando su inteligencia y tácticas que lo hacen único. 

The Blacklist
The Blacklist emitió recientemente su séptima temporada

Su famoso ‘código de ética’ lo ha hecho diferente a los demás fugitivos

Y entre las razones por las cuales se entiende que Reddington tiene grandes valores es por su lealtad con sus amigos, especialmente con Dembe, que se convirtió fácilmente en parte fundamental de su vida, demostrando que haría cualquier cosa por él, por difícil que parezca, además porque no está directamente implicado en el tráfico de drogas el cual aborrece. 

Finalmente, Raymond Reddington tiene un excelente servicio de calidad humana, pues a pesar de que controlaba una de las principales rutas de tráfico de personas nunca puso en peligro la vida de estas personas. De igual forma, él no mataba por gusto, uno de los motivos que lo llevaban hacerlo, era porque se sentía traicionado, aunque su hija que si lo ha hecho, nunca la ha asesinado.