El grupo de aficionados alavesistas acusa de restrictivo el protocolo de seguridad para el derbi y dará plantón.
El derbi vasco entre Athletic y Alavés confirmó su primera ausencia significativa. El grupo de aficionados vitorianos Iraultza 1921 afirmó que suspendió su viaje a Bilbao después de las restricciones impuestas por el partido que se disputará el sábado en San Mamés.
Según el protocolo de seguridad establecido, los grupos de animación, tanto locales como visitantes, deben enviar previamente al club anfitrión imágenes de las pancartas y banderas que colgarán en las gradas. En este caso, el Athletic remitirá ese material directo a la Ertzaintza, que tiene la última palabra.
Medidas “prohibitivas”
El colectivo denuncia que el Alavés es víctima de “restricciones y prohibiciones” en San Mamés. Entre ellas figura la simbología de los laureles, vinculada al entorno ultra y ya vetada hace dos años por la institución rojiblanca. En ese sentido, Iraultza apunta directamente al director de seguridad del Athletic por la falta de reacción.
“Atacan los derechos de los aficionados vascos”, expresaron a través de un comunicado los miembros de la agrupación alavesista, a la vez que pidieron “respeto” para los seguidores del albiazul.
Un derbi para lanzarse
En lo deportivo, el Alavés llega al derbi después de dos derrotas consecutivas que frenaron en seco el buen comienzo liguero. El equipo de Quique Sánchez Flores cayó en Mendizorroza ante el Valencia y el fin de semana pasado fue víctima del Racing en El Sardinero.
Sin embargo, los babazorros se mantienen con 10 puntos en zona de Europa League y buscarán dar una muestra de carácter en la Catedral. Por su parte, el Athletic llega más descansado luego de que se pospusiera el choque ante el Levante por mal tiempo.
Condena por incidentes en 2022
El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ha ratificado la condena al aficionado de la Real Sociedad implicado en los incidentes previos al duelo ante el Alavés del 13 de marzo de 2022. La pena queda fijada en dos años y cinco meses de prisión, además de una multa de 1.080 euros, por desórdenes públicos, atentado a agentes de la autoridad y lesiones.
El joven reconoció durante el juicio que lanzó “dos o tres piedras” contra los agentes, en un episodio que atribuyó al “calentón” y al consumo de alcohol.



