Chimy Ávila podría cambiar de rumbo este verano: tras un verano de negociaciones, el Betis valora su salida y el Almería le ofrece un papel clave en la lucha por el ascenso, despertando el interés del delantero pese a sus reticencias iniciales
El Betis pasó el verano con un problema silencioso pero incómodo, Chimy Ávila, ese delantero que llegó con promesas de pólvora, pero que acabó viendo más banquillo que césped. La ironía está servida, un jugador que vive de su instinto depredador se encontró domesticado en una jaula verde y blanca. No faltó voluntad, pero sí minutos, y en el fútbol, ya se sabe, el tiempo en el campo es más valioso que cualquier sueldo astronómico.
En medio de esa encrucijada, apareció el Almería con un gesto audaz. Le abrió la puerta no solo con una oferta económica razonable, sino con algo mucho más seductor, protagonismo. Allí donde en Sevilla se le pedía paciencia, en Almería se le promete acción. Una antítesis clara, pasar de ser suplente olvidado a pieza clave en un proyecto que sueña con volver a Primera.
La propuesta almeriense: protagonismo frente a la sombra
El Almería no juega al despiste. Su plan es directo, darle a Chimy Ávila un rol estelar en la lucha por el ascenso. El delantero, que conoce lo que significa pelear con uñas y dientes en la élite, encuentra en esta invitación un espejo que refleja lo que el Betis no le dio, continuidad y confianza. Es, en términos futbolísticos, como pasar de ser figurante en una ópera barroca a tenor principal en una zarzuela de barrio, donde cada grito de gol vale oro.
Eso sí, no todo es tan simple. El propio jugador se debate entre la comodidad de un club consolidado y la incertidumbre de empezar de cero en un contexto distinto. Como quien duda entre quedarse en una gran ciudad que lo ignora o mudarse a un pueblo donde todos saben su nombre. Chimy vacila, pero las promesas de minutos y protagonismo parecen cada vez más difíciles de rechazar
Impacto en Betis y Almería: dos caras de la misma moneda
Para el Betis, desprenderse de Ávila no solo significaría aligerar la plantilla, sino también cerrar un capítulo incómodo de su planificación deportiva. Un club que aspira a crecer necesita soltar lastre, y la salida de un jugador sin espacio abre oxígeno para nuevas apuestas. La despedida, aunque sin dramatismo, también tiene un punto de melancolía, lo que pudo ser y nunca fue.
En el lado contrario, el Almería encontraría en Chimy no solo goles, sino también experiencia y carácter, dos ingredientes escasos cuando se lucha en Segunda. Su fichaje representaría un golpe de efecto, un mensaje de ambición. La temporada 2025/26 podría comenzar con Ávila vestido de rojiblanco, cargando con la responsabilidad y quizá el placer de reinventarse donde aún hay hambre de héroes.