El acuerdo entre Arsenal y Newcastle por Guimarães, cerca de los 90 millones de euros con reconocimiento médico la próxima semana, resta opciones al donostiarra en el pivote
Bruno Guimarães está a un paso de fichar por el Arsenal. Según informaron medios británicos como el Daily Mail y BBC Sport, el club de Mikel Arteta y el Newcastle United cerraron un acuerdo preliminar por el centrocampista brasileño, cifrado en torno a los 77 millones de libras (unos 90 millones de euros) más variables, con el reconocimiento médico previsto para la próxima semana.
Competencia directa en el doble pivote
La incorporación aprieta el mediocampo donde Martín Zubimendi compite con Declan Rice y Martin Ødegaard por la posición de pivote ancla. El donostiarra, que llegó al Arsenal el verano pasado por los 60 millones de euros de su cláusula con la Real Sociedad, fue titular en once de los trece partidos de Champions League del curso pasado, pero perdió peso en el tramo final por el desgaste acumulado.
Una temporada marcada por las molestias físicas
El deterioro físico ya venía de atrás: en marzo, Zubimendi abandonó la concentración de la selección española por molestias en la rodilla derecha y apenas disputó 13 minutos ante Serbia. En el Mundial no jugó ni un minuto en los seis primeros partidos de España, relegado al banquillo por delante de Rodri.
El Athletic, atento a una operación que llevaba años en el radar
El interés del Athletic Club por Zubimendi no es nuevo, el seguimiento sobre Mikel Merino confirma que la dirección deportiva vigila de cerca a los dos excanteranos de la Real Sociedad en Londres. Con Guimarães camino del Arsenal, el pivote ancla que Edin Terzic necesita en San Mamés gana una opción real: un centrocampista campeón de la Premier League, de la Eurocopa 2024 y finalista de la Champions League. Su lectura de juego y su salida de balón limpia encajan con el bloque de posesión que quiere implantar Terzic en San Mamés.
La ventana estival sigue abierta. Si el Arsenal cierra a Guimarães la próxima semana, el mercado dejará más claro que nunca hasta qué punto Zubimendi, con 26 años, puede necesitar un cambio de aires para recuperar la titularidad que ha perdido en Londres.



