Piqué lidera el Andorra sin carnet de entrenador: cuatro victorias seguidas y el play-off a seis puntos

Periodista Deportivo |

El ex capitán del Barça sueña con el ascenso de Los Tricolores y saca pecho por el nivel del equipo: “Somos uno de los mejores de la categoría”.

Siete años y medio después de embarcarse en el proyecto FC Andorra, Gerard Piqué se ilusiona con la élite. Desde la salida del entrenador Ibai Gómez, el máximo accionista del club asumió un papel central en la estructura deportiva, liderando el trabajo técnico desde la grada, mientras Carles Manso figura oficialmente como responsable en el banquillo.

El efecto ha sido inmediato. Un equipo que coqueteaba con el descenso enlazó cuatro victorias consecutivas y alcanzó los 49 puntos, suficientes para asegurar la permanencia con margen. Lo que parecía una temporada destinada al sufrimiento se transformó en una reacción firme.

En ese sentido, Piqué se endulza aún más y extiende su ambición mucho más allá de mantener la categoría. “Si subimos a Primera, el FC Andorra se adaptará como sea”, afirmó el ex capitán culé.

El play-off está al alcance

El Andorra pasó de mirar al abismo a asomarse, aunque sea de lejos, al play-off. Noveno y a seis puntos del sexto puesto (hoy ocupado por el Burgos) con cinco jornadas por disputarse, mantiene una esperanza matemática que alimenta la ambición del proyecto. Piqué lo resumió con claridad: “A nivel deportivo, el equipo es uno de los mejores de la categoría”.

En Encamp tiene argumentos fuertes para sostener la idea de un ascenso. De los últimos seis encuentros, ganó cinco (cuatro de manera consecutiva) y empató el restante, con triunfos arrolladores como el 6-2 ante el líder Racing, y dos 4-0 ante la Cultu y el último fin de semana al Leganés en Butarque.

Pese al fervor reinante, Pique bajó el tono y expresó que lo lógico sería no llegar a los puestos de playoff, aunque lanzó un mensaje optimista: “Si no es este año será el siguiente”.

¿Se prueba el traje de entrenador?

En medio de las urgencias, Piqué asumió en el Andorra en un rol poco convencional, pero cada vez más influyente: el de líder futbolístico sin necesidad de ocupar formalmente el banquillo. Su figura se mueve entre la estrategia, la gestión del vestuario y la lectura del juego, siempre desde una visión propia del fútbol.

Él mismo lo dejó claro: “El carnet de entrenador nunca ha sido mi ambición”. Su apuesta pasa por trasladar experiencia, interpretar cómo piensa el futbolista y convertir ese conocimiento en ventaja competitiva. No obstante, dejó una frase que deja abierto cualquier frente: “Haré lo que sea para que el proyecto funcione”.