La expectativa del presidente rojiblanco choca, por ahora, con la realidad. ¿En qué consta el ambicioso plan de la institución de Gijón?
El Sporting ha trazado una hoja de ruta clara para su futuro y pasa, inevitablemente, por reforzar el peso de Mareo en la estructura del primer equipo. La idea es construir una plantilla con identidad propia, donde la cantera deje de ser un complemento y se convierta en la base del proyecto. Por ahora, ese objetivo es un deseo a muy largo plazo.
José Riestra precisó detalles de su fórmula ideal: “Ojalá al menos un 60% de Mareo, un 30% de jugadores nacionales y un 10% del extranjero”. Una mezcla que, según defendió, debe generar competencia y estabilidad, aunque reconoció que “eso lleva tiempo”, dejando claro que el cambio será progresivo.
Asignatura pendiente en El Molinón
La realidad actual del Sporting todavía queda lejos del modelo que la dirección deportiva dibuja para el futuro. La plantilla cuenta con 24 fichas, incluidos Cuenca y Manu como integrantes de pleno derecho del primer equipo, y la mayoría no procede de Mareo.
En ese sentido, hay diez futbolistas nacionales llegados desde otros clubes, que representan el 41,6% del vestuario, mientras que la cantera rojiblanca aporta nueve jugadores, apenas un 37,5%, una cifra muy alejada del 60% que plantea el presidente del club.
Para alcanzar ese objetivo sin ampliar efectivos, el club necesitaría contar con 14 canteranos en la primera plantilla, es decir, cinco más de los actuales. En contraste, el bloque extranjero reúne a 5 futbolistas (Otero, Ferrari, Perrín, Smith y Loum), lo que supone un 20,8% del total, una proporción que duplica el techo ideal fijado por la entidad.
Más de 21 millones para apuntalar el futuro
Desde la llegada del Grupo Orlegi en 2022, el Sporting ha recibido más de 21,6 millones de euros a través de distintas fórmulas financieras. No se trata solo de inyectar dinero, sino de hacerlo bajo estructuras que permitan sostener la viabilidad del club, mejorar su margen salarial y preparar futuros mercados.
La primera gran operación fue una ampliación de capital de 7 millones, destinada a cubrir un déficit previo. Después llegó una línea de crédito de 5 millones, de la que ya se utilizó la mitad para amortiguar el impacto económico derivado de la sanción vinculada al caso Pedro Díaz (Sporting le reclama al Burdeos 1,5M).
La fórmula más reciente y estratégica ha sido el préstamo participativo, elegido en las dos últimas operaciones. Este modelo, a medio camino entre deuda y capital, permite reforzar el balance sin necesidad de emitir nuevas acciones y mejora la posición financiera del Sporting ante LaLiga.



