Un repaso íntimo de Oscar de Marcos a su carrera, su aprendizaje y sus referentes durante un emotivo coloquio del centenario del Moraza
Óscar De Marcos volvió a sentirse futbolista por una noche. El histórico lateral del Athletic Club, símbolo de compromiso y versatilidad, participó en un coloquio especial dentro del Centenario del Moraza, un acto cargado de memoria, emociones y reflexiones. Allí, entre bromas, anécdotas y confesiones, dejó claro que sigue siendo ese jugador cercano, honesto y profundamente bilbaíno que la afición aprendió a querer durante más de una década.
De Marcos conecta con su pasado en un homenaje rodeado de figuras del fútbol vizcaíno
El encuentro se celebró en el Hotel Hesperia de Campo Volantín y reunió a personalidades como Iñaki Gómez Mardones, presidente de la Federación Vizcaína, y Iñaki Santiago, máximo dirigente del Moraza. De Marcos recordó sus primeros pasos tras llegar desde el Deportivo Alavés y cómo Bilbao se convirtió en su casa desde el primer día. Allí habló de familia, de su vida actual lejos del césped y de su empeño por dominar el inglés, un reto que afronta con la misma humildad que mostró sobre el campo.
Un jugador marcado por los entrenadores que le cambiaron la carrera
La charla derivó hacia su trayectoria profesional, donde De Marcos reconoció que Marcelo Bielsa fue una figura crucial en su crecimiento:
“Bielsa cambió mi mentalidad, me convenció de que podía alcanzar límites que yo pensaba que nunca cumpliría”.
El exjugador también se deshizo en elogios hacia Ernesto Valverde, admitiendo que elegir entre ambos sería “complicado”, pues cada uno dejó una huella distinta en su carrera y en su forma de entender el fútbol.

Neymar, el rival más difícil y el respeto por escenarios como el Bernabéu
El coloquio también dejó espacio para recordar momentos intensos. De Marcos confesó que Neymar fue el extremo con el que más sufrió, un desafío constante que aún evoca con una sonrisa. Además, destacó la energía de estadios como el Bernabéu, cuya grada describió como “un escenario que impone, pero que también te hace mejor jugador”.
Sin prisas por entrenar, pero con puertas abiertas al futuro
Aunque muchos le imaginan en un banquillo tarde o temprano, De Marcos mantiene la calma. Disfruta de su vida, de su familia y de aprender cosas nuevas. No descarta convertirse en entrenador, pero tampoco lo tiene entre sus prioridades actuales:
“En unos años ya se verá”.
Su mensaje final fue el de siempre: natural, sincero y con ese tono de cercanía que lo convirtió en uno de los grandes líderes silenciosos del Athletic.




