El banquero marroquí emerge desde la clandestinidad como la mano derecha de Florentino y toma las riendas de la Casa Blanca.
En los pasillos del Real Madrid hay nombres visibles y otros que operan lejos del escaparate. Entre estos últimos destaca Anas Laghrari, una figura cada vez más influyente en la arquitectura del club. Sin cargo oficial en el organigrama, su peso en la toma de decisiones estratégicas ha crecido hasta situarlo en el núcleo de confianza de Florentino Pérez.
Su vínculo con el presidente blanco trasciende lo profesional. La relación entre ambas familias se remonta décadas atrás, una cercanía que le ha permitido construir un nivel de acceso reservado a muy pocos. Esa confianza explica por qué su criterio ha ganado terreno en asuntos clave del presente y, sobre todo, del futuro institucional del club.
Laghrari se hizo visible públicamente cuando su nombre apareció como posible CEO en 2025, aunque su trabajo venía de mucho antes. Fue una pieza esencial en la estructura financiera que sostuvo la transformación del Santiago Bernabéu, concebido no solo como estadio, sino como centro de negocio permanente.
Un disidente de la Champions
El banquero africano desempeñó un rol determinante en la defensa económica del proyecto de la Superliga, un torneo paralelo a la Champions League que tenía como objetivo principal agrupar a los mejores equipos del continente y desafiar a la UEFA.
El plan quedó enterrado en febrero de 2026. Primero se bajó el Real Madrid y luego el Barcelona, tras cinco años de una batalla por crear un torneo paralelo que terminó con un desenlace nulo.
El líder financiero… y algo más
Laghrari mezcla visión financiera y capacidad ejecutiva. Esa combinación ya fue aplicada en la reestructuración del área de baloncesto, donde impulsó una profesionalización profunda de la gestión. El éxito de ese modelo llevó a Florentino a confiarle una misión aún mayor: trasladar esa lógica de modernización al fútbol, mina de oro para los merengues.
En la hoja de ruta que circula internamente aparecen nombres de enorme impacto. Toni Kroos emerge como posible figura de la dirección deportiva, mientras Jürgen Klopp encaja como referencia para una nueva etapa en el banquillo. La idea es imponer orden y recuperar presencia a nivel europeo, tras una temporada sin títulos.
Todo ello se ejecuta en coordinación con José Ángel Sánchez, director general del club, y bajo el aval directo de Florentino. En ese contexto, Laghrari trabaja con margen amplio y una influencia que no necesita cargo definido para tener voz y voto.



