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El fichaje de Mikautadze por el Villarreal en cifras

El Villarreal CF acelera en el mercado de fichajes con la mira puesta en Georges Mikautadze. La clasificación a la Champions y la inminente salida de Yeremi Pino obligan al club a reforzar su ataque con un delantero que garantice gol y solidez ofensiva

El Villarreal CF, ese club que aprendió a soñar a la sombra de gigantes y terminó mirándolos de frente, no pierde tiempo en su aventura por remodelar la plantilla. La clasificación a la Champions, ese boleto dorado que multiplica ilusiones y, de paso, vacía carteras, obliga a moverse con la prisa del verano mediterráneo, intensa, calurosa y efímera. Con Yeremi Pino rumbo a la Premier, casi como un hijo rebelde que se marcha de casa para buscar fortuna, la directiva ha puesto la lupa en Georges Mikautadze, un delantero de apellido impronunciable pero de puntería muy clara.

El georgiano de 24 años llega precedido de una campaña con aroma a madurez, 11 goles y 6 asistencias en la Ligue 1, suficientes para colarse en la agenda de media Europa. Su estilo es el de un delantero que no vive solo de la zancada o del instinto asesino dentro del área, sino de una visión que lo convierte en cómplice de sus compañeros. Como una navaja suiza en un banquillo, Mikautadze ofrece recursos múltiples en un juego que se hace cada vez más exigente.

Villarreal CF
Mikautadze, de 24 años, firmó una temporada sólida en la Ligue 1 con 11 goles y 6 asistencias

El precio de un sueño

Aquí surge la eterna antítesis del fútbol moderno, el talento contra la contabilidad. El Olympique de Lyon, obligado a cuadrar cuentas con la urgencia de un estudiante en la víspera del examen, fija el precio en 25 millones más 5 en variables. Una cifra respetable que, en los despachos amarillos, provoca más de un gesto contenido entre el asombro y la resignación.

El Villarreal, fiel a su estilo de club que gasta lo justo y rara vez rompe la hucha sin meditarlo, ha puesto sobre la mesa una oferta inicial de 15 millones. La distancia entre ambas posturas es, en términos futbolísticos, como un fuera de juego de esos que se deciden por la punta de una bota. El acuerdo parece lejano, pero en el mercado estival las diferencias pueden deshacerse tan rápido como un helado al sol de Castellón.

La apuesta hacia el futuro

En la directiva del Villarreal late la confianza de que la operación, aunque compleja, puede desembocar en un final feliz. No se trata solo de fichar goles, sino de asegurarse un perfil capaz de sostener el peso de una temporada con doble frente, la exigencia local y la devoradora Champions. Mikautadze encarna ese ideal de jugador que, en teoría, aparece cuando más falta hace, como un actor secundario que termina robándole el protagonismo al héroe.

Porque, más allá de las cifras y los millones que suben y bajan en los borradores de contrato, este fichaje simboliza una idea, la del Villarreal que se niega a ser comparsa en Europa y busca un nombre propio. Un club que, aun con su tamaño modesto, insiste en desafiar las jerarquías del fútbol continental. La llegada de Mikautadze sería una jugada de fe, de ambición y, sobre todo, de convicción en que el futuro no espera, hay que conquistarlo a golpe de gol.